Simón les dijo: Arrepiéntanse, y sea bautizado cada uno de ustedes en el nombre del Señor Jesús para el perdón de los pecados, para que reciban el don del espíritu santo,
porque también ustedes son salvos del mismo modo por el bautismo, no cuando se lavan la suciedad del cuerpo, sino al confesar a Dios con una conciencia limpia, y mediante la resurrección de Jesucristo,
Y esto eran algunos de ustedes, pero han sido lavados, santificados y justificados mediante el nombre de nuestro Señor Jesucristo y por medio del espíritu de nuestro Dios.
Yo los bautizo en agua para arrepentimiento, pero el que viene después de mí, es más poderoso que yo, a quien no soy digno de quitarle sus sandalias. Él los bautizará en espíritu santo y en fuego.
Y nosotros hemos recibido, no el espíritu del mundo, sino el espíritu que proviene de Dios, para que conozcamos los dones que nos fueron dados por Dios.
[1]que fueron escogidos por el previo conocimiento de Dios Padre, mediante la santificación del espíritu, para que sean obedientes, y para ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz les sean multiplicadas.
¿Quién de los dos hizo la voluntad de su padre? Ellos le contestaron: El primero. Jesús les dijo: De cierto les digo que los publicanos y las prostitutas irán antes que ustedes al reino de Dios,
Y si tu ojo te hace tropezar, arráncalo de tí; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que ser arrojado en la Guejana de fuego teniendo dos ojos,
Nicodemo le preguntó: ¿Cómo puede ser que un hombre nazca siendo viejo? ¿Puede acaso volver a entrar en el vientre de su madre por segunda vez y nacer?