a la Iglesia de Dios que está en Corinto, llamados y santos que han sido santificados en Jesucristo, y a todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor suyo y nuestro:
porque ustedes conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, se hizo pobre por causa de ustedes, para que en la pobreza de Él, ustedes fueran enriquecidos.
porque todas estas cosas suceden por causa de ustedes, para que mientras la gracia abunda mediante muchos, abunde la acción de gracias para la gloria de Dios.
pues de otro modo le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio de esta edad. Pero ahora, en el fin de esta edad, se ofreció a sí mismo una sola vez para anular el pecado mediante el sacrificio de sí mismo.
¿cuánto mayor castigo creen ustedes que recibirá el que pisotee al Hijo de Dios, considerado como la de un hombre común la sangre de su pacto, por la cual fue santificado, y haya ultrajado al espíritu de gracia?
Porque si la sangre de los cabritos y de becerros, y las cenizas de novilla rociadas sobre los que eran inmundos los santificaban para purificación de su carne,
pues en nada de lo que me enorgullecí respecto a ustedes delante de él fui deshonrado, sino que como todo lo que les he dicho ha sido verdad, así también nuestro orgullo ante Tito resultó ser verdad.
el cual ha sido proclamado a ustedes, como también a todo el mundo, y crece y da fruto así también en ustedes, desde el día que escucharon y conocieron la gracia de Dios en verdad,