Habiendo sido santificadas sus almas por la obediencia a la verdad, sean llenos de un amor sin hipocresía, para que se amen unos a otros de corazón puro e íntegro,
Siempre debemos dar gracias a Dios por ustedes, hermanos míos, como es justo, porque su fe aumenta grandemente y abunda el amor de todos y cada uno de ustedes por su prójimo,
pero yo les digo: Amen a sus adversarios, bendigan al que los maldice, hagan el bien al que los aborrece y oren por los que los llevan por la fuerza y los persiguen,