Referencias Cruzadas

- Anuncios -




Hebreos 3:1

Biblia Peshita (Nuevo Testamento)

Por lo cual, santos hermanos míos, que han sido llamados con un llamado que procede del cielo, consideren a este Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe, Jesucristo,

Ver Capítulo Copiar

63 Referencias Cruzadas  

que nos salvó y nos ha llamado con llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según su voluntad y su gracia, la cual nos fue dada en Jesucristo desde antes del tiempo de las eternidades;


corro hacia la meta con el fin de obtener la victoria del supremo llamado de Dios por medio de Jesucristo.


porque en verdad nos convenía tal Sacerdote: puro, sin maldad, sin mancha, apartado de los pecados y exaltado más alto que los cielos,


Yo, pues, preso por causa de nuestro Señor, les suplico que se conduzcan como es propio de la vocación a la que fueron llamados,


pero ustedes son linaje escogido, para que sirvan como sacerdotes para el reino; pueblo santo, congregación redimida para que anuncien las glorias de Aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable,


Por tanto, era preciso que fuera semejante a sus hermanos en todo, para que Él fuera un fiel y misericordioso Sumo Sacerdote en las cosas de Dios, para que hiciera expiación por los pecados del pueblo,


y por cuanto tenemos un Sumo Sacerdote sobre la casa de Dios,


para que sean un mismo cuerpo y un mismo espíritu, de la misma manera en la cual fueron llamados en una misma esperanza de su vocación.


y les dábamos testimonio para que se condujeran como es apropiado delante de Dios, que los llamó a su reino y a su gloria.


Pero esto hago para ser partícipe del Evangelio.


Comprende lo que digo, y que nuestro Señor te conceda sabiduría en todo.


Pelea la buena batalla de la fe, asiéndote de la vida eterna a la cual fuiste llamado, habiendo hecho buena confesión en presencia de muchos testigos.


Digo, pues, que Jesucristo sirvió a la circuncisión por causa de la verdad de Dios, para de este modo confirmar la promesa hecha a los padres,


porque el que santifica y los que son santificados son todos de Uno. Por lo cual, no se avergüenza de llamarlos hermanos suyos,


Entonces Jesús les dijo otra vez: La paz sea a ustedes. Tal como me ha enviado mi Padre, también yo los envío a ustedes.


Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo, a los gentiles llamados, que son amados por Dios Padre y guardados en Jesucristo:


porque tenemos parte con el Cristo si nos tomamos firmemente de este pacto verdadero, desde el principio hasta el fin.


Y los que tengan amos creyentes, no los tengan en menos por ser sus hermanos, sino sírvanles mejor, por cuanto son creyentes y amados los que se benefician de su servicio. Estas cosas enseña y demanda de ellos.


Porque Dios los ha llamado para esto mediante nuestra predicación, para que sean honra para nuestro Señor Jesucristo.


Por eso siempre oramos por ustedes, para que Dios los haga dignos de su llamado y les cumpla todo deseo de cosas buenas y obras de fe con poder,


Solemnemente les insto, por nuestro Señor, a que se lea esta epístola a todos los santos hermanos.


Así pues, como escogidos de Dios, santos y amados, vístanse de compasión, de piedad, de bondad, de una actitud humilde, de mansedumbre[1] y de paciencia.


mediante el cuerpo de su carne y por medio de su muerte, para presentarlos santos, sin mancha e irreprensibles delante de Él,


Den gracias a Dios Padre, que nos hizo dignos de participar de la herencia de los santos en luz,


Y la esperanza nuestra acerca de ustedes es firme, porque entendemos que si ustedes participan de las aflicciones, participan también de la consolación.


a la Iglesia de Dios que está en Corinto, llamados y santos que han sido santificados en Jesucristo, y a todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor suyo y nuestro:


Lo desearon hacer porque también están en deuda con ellos, porque si los gentiles han sido partícipes con ellos de lo espiritual, están también en deuda para servirles con las cosas materiales.


Y si algunas de las ramas fueron cortadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho partícipe de la raiz y de lo mejor del olivo,


los cuales somos nosotros, los llamados, no solamente de los judíos sino también de los gentiles.


Y dijo a Tomás: Mete aquí tu dedo y mira mis manos; extiende tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente.


Gócense a causa de ella, cielos, ángeles, apóstoles y profetas, porque Dios les ha hecho justicia de ella.


Ellos lucharán contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque Él es Señor de señores y Rey de reyes, y los que están con Él son llamados, escogidos y fieles.


Lo que hemos contemplado y escuchado, eso también es lo que les damos a conocer, para que tengan comunión con nosotros, y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.


Pero el Dios de gracia que nos llamó a su gloria eterna por medio de Jesucristo, es quien nos ha permitido, mientras padecemos estas leves aflicciones, que seamos fortalecidos, afirmados y establecidos en Él para siempre.


Yo, dignatario[3] compañero suyo, testigo de los padecimientos del Cristo, y partícipe de la gloria que será manifestada, ruego a los dignatarios que están entre ustedes:


porque de la misma manera se ataviaban también en la antigüedad las santas mujeres que confiaban en Dios, estando sujetas a sus esposos,


Pero el Cristo que vino llegó a ser el Sumo Sacerdote de las cosas buenas que hizo y entró al grande y perfecto tabernáculo no hecho por manos, el cual no es de estas cosas creadas,


donde Jesús entró previamente por nosotros, y vino a ser Sacerdote para siempre a semejanza de Melquisedec.


que los gentiles habrían de ser coherederos y partícipes de su cuerpo y de la promesa dada por Él, mediante el Evangelio,


Por tanto, del mismo modo que el pan es uno, así todos nosotros somos un cuerpo, porque todos nosotros somos partícipes de aquel único pan.


Y esta es la vida eterna: que te conozcan a tí, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.


Y levantándose Simón Pedro en aquellos días en medio de los discípulos (siendo los que estaban congregados allí unas ciento veinte personas), dijo:


porque a causa de la prueba de esta ayuda glorificamos a Dios, pues ustedes se han sometido a la fe del Evangelio del Cristo, y debido a la liberalidad de ustedes han llegado a ser partícipes con ellos y con todos.


Tengan cuidado, pues, hermanos míos, para que no haya en alguno de ustedes corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo,


por cuanto la ley constituye sacerdotes a hombres débiles, pero la palabra de los juramentos que fue posterior a la ley, constituye al Hijo perfecto eternamente.


Por lo cual, Él vino a ser mediador del nuevo pacto, para que por su muerte Él viniera a ser salvación para los que transgredieron el primer pacto, para que reciban la promesa los que han sido llamados a la herencia eterna,


Puesto que tenemos, hermanos míos, libertad de acceso al Santuario por la sangre de Jesús,


asiéndonos firmemente de la confesión de nuestra esperanza, sin fluctuar, porque fiel es el que nos prometió.


Por tanto, hermanos míos, les suplico que tengan paciencia en la palabra de exhortación, porque les he escrito brevemente,





Síguenos en:

Anuncios


Anuncios