porque convenía a Aquél en cuya mano está todo, y por cuya causa es todo, perfeccionar mediante el sufrimiento al Príncipe de la salvación de ellos, para llevar muchos hijos a la gloria,
Porque todas las cosas son de Él, y todo es por medio de Él, y todas las cosas existen por su mano. A Él sean nuestras alabanzas y nuestra bendición eternamente y para siempre. Amén.
puestos los ojos en Jesús, porque Él fue el Autor y Consumador de nuestra fe, quien por el gozo que había para Él soportó la cruz, despreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Pero el Dios de gracia que nos llamó a su gloria eterna por medio de Jesucristo, es quien nos ha permitido, mientras padecemos estas leves aflicciones, que seamos fortalecidos, afirmados y establecidos en Él para siempre.
no obstante, para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quien son todas las cosas, y nosotros somos para Él; y un Señor, Jesucristo, por medio de quien es todo, y por medio de quien nosotros existimos.
por cuanto la ley constituye sacerdotes a hombres débiles, pero la palabra de los juramentos que fue posterior a la ley, constituye al Hijo perfecto eternamente.
Digno eres tú, Señor y Dios nuestro, Santo, de recibir la gloria, el honor y el poder, porque tú has creado todas las cosas y por tí existen, y por tu voluntad han llegado a ser y fueron creadas.
Así que, todos nosotros, confiadamente, contemplamos la gloria del Señor como en un espejo, y somos transformados a esa misma imagen de gloria, para gloria, como por el Señor, el Espíritu.
Después de esto vi, y he aquí una gran multitud de toda nación, pueblos, linajes y lenguas, la cual nadie era capaz de contar, que estaban de pie delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y palmas en sus manos,
Yo, dignatario[3] compañero suyo, testigo de los padecimientos del Cristo, y partícipe de la gloria que será manifestada, ruego a los dignatarios que están entre ustedes:
y les fue revelado todo lo que escudriñaban, porque no buscaban para sí mismos, sino que profetizaban para nosotros estas cosas que en este tiempo son reveladas a ustedes por medio de las cosas que les proclamamos por el espíritu santo enviado del Cielo, las cuales aún los ángeles anhelan mirar.
y todo ha llegado a ser nuevo por medio de Dios, que nos reconcilió consigo mismo por medio del Cristo, y nos ha dado el ministerio de la reconciliación;
sino que hablamos sabiduría de Dios mantenida en secreto, la cual estuvo oculta, pero Dios la predeterminó desde antes de las edades para gloria nuestra,
Jesús les dijo: Vayan y díganle a ese zorro: 'He aquí, yo expulso espíritus malignos y realizo sanidades hoy y mañana, y al tercer día habré cumplido mi propósito'.