pero ahora hemos quedado libres de la ley estando muertos a lo que nos tenía sujetos, para que desde ahora atendamos a lo nuevo del espíritu, y no al antiguo orden de la letra.
porque ustedes no recibieron espíritu de esclavitud para volver a estar en temor, sino que han recibido el espíritu de adopción, por medio del cual exclamamos: ¡Padre, Padre nuestro[5]!
porque Dios, a quien sirvo por el espíritu en el Evangelio de su Hijo, me es testigo de que incesantemente y en todo tiempo los menciono en mis oraciones,
No que ya lo haya logrado, o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que corro para que quizás alcance aquello para lo cual fui alcanzado por Jesucristo.