acerquémonos, entonces, con un corazón genuino y en la confianza de la fe, habiendo sido rociados y purificados nuestros corazones de mala conciencia, y lavado nuestro cuerpo con agua pura,
Y esto eran algunos de ustedes, pero han sido lavados, santificados y justificados mediante el nombre de nuestro Señor Jesucristo y por medio del espíritu de nuestro Dios.
porque también ustedes son salvos del mismo modo por el bautismo, no cuando se lavan la suciedad del cuerpo, sino al confesar a Dios con una conciencia limpia, y mediante la resurrección de Jesucristo,
¿cuánto más, pues, la sangre del Cristo, que por el espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de obras muertas para que sirvamos al Dios vivo!
[1]que fueron escogidos por el previo conocimiento de Dios Padre, mediante la santificación del espíritu, para que sean obedientes, y para ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz les sean multiplicadas.
para que abras sus ojos, para que se vuelvan de las tinieblas a la luz, y del poder de Satanás a Dios, y reciban el perdón de pecados y tengan parte con los santos por medio de la fe que está en mí'.
Que si palabra habite abundantemente en ustedes en toda sabiduría, enseñándose y amonestándose entre ustedes con salmos, con cánticos e himnos del espíritu, cantando con gracia a Dios con sus corazones.
Porque la palabra de Dios es viva y todo lo inspecciona, y es más cortante que una espada de dos filos, y penetra hasta la división del alma y del espíritu, de las coyunturas, la médula y los huesos, y juzga las intecnciones y las reflexiones del corazón.
¿cuánto mayor castigo creen ustedes que recibirá el que pisotee al Hijo de Dios, considerado como la de un hombre común la sangre de su pacto, por la cual fue santificado, y haya ultrajado al espíritu de gracia?