Referencias Cruzadas

- Anuncios -




Efesios 5:2

Biblia Peshita (Nuevo Testamento)

Condúzcanse en amor, como también el Cristo nos ha amado y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en fragante aroma.

Ver Capítulo Copiar

54 Referencias Cruzadas  

Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; de la manera que yo los he amado, ámense también ustedes unos a otros.


porque con el Cristo fui crucificado, y ya no vivo yo, sino que el Cristo vive en mí. Y lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí.


Y juntamente con todas estas cosas tengan amor, que es el vínculo de la perfección,


porque nosotros somos para Dios olor grato por medio del Cristo, entre los que se salvan y entre los que se pierden.


quien se ofreció a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad, y purificar para sí un nuevo pueblo celoso de buenas obras.


Todas sus cosas sean hechas con amor.


tal como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y entregar su vida en rescate por muchos.


Y sobre todo, tengan ferviente amor unos por otros, porque el amor cubre multitud de faltas.


porque ustedes conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, se hizo pobre por causa de ustedes, para que en la pobreza de Él, ustedes fueran enriquecidos.


En esto conocemos su amor para con nosotros: en que Él dio su vida por nosotros. Así también nosotros debemos darnos a nosotros mismos por nuestros hermanos;


y de parte de Jesucristo, el Testigo, el Fiel, el Primogénito de los muertos y el Soberano de los reyes de la Tierra, el que nos ha amado y con su sangre nos desató de nuestros pecados,


pues de otro modo le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio de esta edad. Pero ahora, en el fin de esta edad, se ofreció a sí mismo una sola vez para anular el pecado mediante el sacrificio de sí mismo.


¿cuánto más, pues, la sangre del Cristo, que por el espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de obras muertas para que sirvamos al Dios vivo!


que se dio a sí mismo en rescate por todos, cuyo testimonio llegó a su debido tiempo,


sino que seamos genuinos en nuestro amor, para que crezcamos en todo por medio del Cristo, que es la cabeza,


Y éste es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y nos amemos unos a otros, como Él nos lo ha ordenado.


Que nadie subestime tu juventud, sino sé ejemplo para los creyentes en palabra, en comportamiento, en amor, en fe y en pureza.


Respecto al amor fraternal, no necesitan que yo les escriba, pues ustedes mismos son instruidos por Dios para que se amen unos a otros,


con toda humildad en su modo de pensar, mansedumbre[4] y paciencia, tolerándose unos a otros en amor,


Que habite el Cristo en su hombre interior mediante la fe, y en sus corazones por medio del amor, fortaleciéndose su raíz y su cimiento,


que se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos de este mundo malo, según la voluntad de Dios nuestro Padre,


y entonaban un cántico nuevo, diciendo: ¡Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste inmolado, y con tu sangre nos compraste para Dios de todo linaje, lengua, pueblo y raza,


Era, pues, necesario que estas cosas que son representación de las celestiales, fueran purificadas por estas cosas, pero las cosas celestiales mismas con más excelentes sacrificios que aquéllas,


y de entender la excelencia del conocimiento del amor del Cristo, para que sean llenos de toda la plenitud de Dios.


Así que, por cuanto la ley era débil a causa de la debilidad de la carne, Dios envió a su Hijo en semejanza de carne de pecado por causa del pecado, para que Él condenara al pecado en su carne,


Maridos, amen a sus esposas, así como el Cristo amó a su Iglesia y se dio a sí mismo por ella,


Límpiense de la vieja levadura, para que sean una nueva masa, de tal manera que sean pan sin levadura, porque el Cristo es nuestra Pascua, que fue sacrificado.


quien fue entregado por causa de nuestros pecados, y fue resucitado para justificarnos.


Yo soy el pan vivo que bajó del Cielo. Si alguno come de este pan, vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi cuerpo, el cual entregaré por la salvación del mundo.


Pero en todas estas cosas somos vencedores[6] por medio de Aquel que nos amó,


para que fuera ministro de Jesucristo entre los gentiles, y sirviera en el Evangelio de Dios, para que la ofrenda de los gentiles sea aceptable y santificada por el espíritu santo.


Pero gracias a Dios que siempre nos da la victoria en el Cristo, y que manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento por medio de nosotros,


según nos escogió de antemano en Él desde antes de que el mundo fuera establecido, para que fuéramos santos e irreprensibles delante de Él,


Por tanto, tengan cuidado de cómo se conducen; dignamente, no como insensatos, sino como sabios


Todo lo he recibido y tengo en abundancia; estoy satisfecho; todo lo que me enviaron por medio de Epafrodito lo recibí; fragante aroma, sacrificio acepto, agradable a Dios.


Porque todo sumo sacerdote que es constituído, lo es para presentar ofrendas y sacrificios, por lo cual era necesario también que Éste tuviera algo qué ofrecer,





Síguenos en:

Anuncios


Anuncios