Por esta razón, somos justificados por la fe que es por gracia, para que la promesa sea firme para toda su descendencia, no solamente para los que se basan en la ley, sino también para los que son de fe de Abraham, que es el padre de todos nosotros.
De cierto, de cierto les digo: El que escucha mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no va a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.
Jesús respondió, diciéndole: Si tú hubieras conocido el don de Dios y quén es el que te dice: 'Dame de beber', tú le pedirías a Él y Él te daría agua viva.
y cuando reunieron a toda la congregación, contaron todo cuanto Dios había realizado con ellos, y la manera en que había abierto la puerta de la fe a los gentiles.
Entonces Jesús, contestando, le dijo: Dichoso eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi padre que está en el Cielo.
Y había cierta mujer de la ciudad de Tiatira cuyo nombre era Lidia, que vendía púrpura y reverenciaba a Dios, y nuestro Señor abrió su corazón y escuchaba lo que decía Pablo.