Referencias Cruzadas

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Efesios 2:8

Biblia Peshita (Nuevo Testamento)

porque es por su gracia que hemos sido salvos, mediante la fe; y esto no surgió de ustedes, sino que es don de Dios,

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40 Referencias Cruzadas  

aún estando muertos en nuestros pecados, nos dio vida junto con el Cristo, y por su gracia Él nos salvó;


Por esta razón, somos justificados por la fe que es por gracia, para que la promesa sea firme para toda su descendencia, no solamente para los que se basan en la ley, sino también para los que son de fe de Abraham, que es el padre de todos nosotros.


Ahora pues, la fe viene por escuchar atentamente, por escuchar atentamente[7] la palabra de Dios.


Entonces ellos le dijeron: Cree en nuestro Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa,


Todo el que mi Padre me ha dado vendrá a mí, y al que a mí viene no lo echo fuera,


De cierto, de cierto les digo: El que escucha mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no va a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.


Jesús respondió, diciéndole: Si tú hubieras conocido el don de Dios y quén es el que te dice: 'Dame de beber', tú le pedirías a Él y Él te daría agua viva.


Pero Jesús dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vete en paz.


El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado.


El que cree en el Hijo tiene vida eterna, pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanecerá sobre él.


pero al que no trabaja, sino que sólo cree en el que justifica a los pecadores, su fe le es considerada como justicia,


porque somos creación suya, creados por medio de Jesucristo para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.


pero la Escritura encerró todo bajo pecado, para que la promesa mediante la fe de Jesucristo[3] fuera concedidad a los que creen.


y que de todo lo que no pudieron ser justificados por la ley de Moisés, por medio de Este todo el que cree es justificado.


para que la bendición de Abraham fuera sobre los gentiles por medio de Jesucristo, y nosotros recibiéramos la promesa del espíritu mediante la fe.


porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en Él tenga vida eterna, y que yo lo resucite en el día final.


Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida. El que a mí viene, no tendrá hambre, y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.


y cuál es la excelencia de la majestad de su poder en nosotros los que creemos, conforme a la operación de la inmensidad de su poder,


y cuando reunieron a toda la congregación, contaron todo cuanto Dios había realizado con ellos, y la manera en que había abierto la puerta de la fe a los gentiles.


Y les decía: Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí si no le es concedido por mi Padre.


y fueron sepultados con Él en el bautismo, por el cual resucitaron con Él, porque creyeron en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos.


Ninguno puede venir a mí si el Padre que me envió no lo atrae, y yo lo resucitaré en el día final,


en tanto son preservados mediante el poder de Dios y mediante la fe, para la vida que está preparada para ser manifestada en los últimos tiempos,


porque a ustedes les es concedido no solamente que crean firmemente en el Cristo, sino también que padezcan por causa de Él,


¿Cómo, pues, invocarán a Aquel en quien no han creído? ¿O cómo creerán en Aquel de quien no han oído? ¿O cómo escucharán sin haber predicador?


Entonces Jesús, contestando, le dijo: Dichoso eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi padre que está en el Cielo.


Y había cierta mujer de la ciudad de Tiatira cuyo nombre era Lidia, que vendía púrpura y reverenciaba a Dios, y nuestro Señor abrió su corazón y escuchaba lo que decía Pablo.


Porque ellos será retribuidos en el juicio con perdición eterna procedente de la presencia de nuestro Señor y de la gloria de su poder,


Pero creemos que por la gracia de nuestro Señor Jesucristo seremos salvos de la misma manera que ellos.


Así pues, no depende del que quiere, ni depende del que se esfuerza, sino depende del Dios misericordioso,


Pero es imposible que los que una vez descendieron al bautismo y experimentaron el don celestial, y recibieron el espíritu santo,


Se presentaron los de las cinco de la tarde, y recibió cada uno un denario.





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