Bendito es Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien por su abundante misericordia nos hizo nacer de nuevo a la esperanza de salvación mediante la resurrección de Jesucristo,
que nos salvó y nos ha llamado con llamamiento santo, no según nuestras obras, sino según su voluntad y su gracia, la cual nos fue dada en Jesucristo desde antes del tiempo de las eternidades;
¿O eres insolente contra la riqueza de su bondad, contra su paciencia y contra la oportunidad que Él te ha dado, ignorando que la bondad de Dios te conduce al arrepentimiento?
Pero nosotros debemos dar gracias a Dios en todo tiempo por ustedes, hermanos míos, amados de nuestro Señor, por que Dios los escogió desde el principio para salvación, para la santificación por el espíriru y mediante la fe verdadera.