Yo le contesté: Señor mío, tú lo sabes. Luego él me dijo: Éstos son los que salieron de la Gran Aflicción, que lavaron sus vestiduras y las emblanquecieron en la sangre del Cordero.
y de parte de Jesucristo, el Testigo, el Fiel, el Primogénito de los muertos y el Soberano de los reyes de la Tierra, el que nos ha amado y con su sangre nos desató de nuestros pecados,
¿cuánto más, pues, la sangre del Cristo, que por el espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de obras muertas para que sirvamos al Dios vivo!
Y esto eran algunos de ustedes, pero han sido lavados, santificados y justificados mediante el nombre de nuestro Señor Jesucristo y por medio del espíritu de nuestro Dios.
y entonaban un cántico nuevo, diciendo: ¡Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque fuiste inmolado, y con tu sangre nos compraste para Dios de todo linaje, lengua, pueblo y raza,
pero no solamente en esto, sino que también nos gloriamos en nuestras aflicciones, porque comprendemos que la aflicción perfecciona la paciencia en nosotros,
confirmando las almas de los discípulos y pidiéndoles que permanecieran en la fe, y diciéndoles: Es justo entrar al reino de Dios por medio de mucha aflicción.
Y vi como un mar de vidrio mezclado con fuego. Y los que habían vencido a la bestia salvaje y a su imagen y al número de su nombre, estaban de pie sobre el mar de vidrio, y tenían las arpas de Dios.
'Yo conozco tus obras, tu aflicción y tu pobreza (aunque eres rico); también la blasfemia de los que se dicen ser judíos pero no lo son, sino que son sinagoga de Satanás.
de modo tal que osotros mismos también nos sentimos orgullosos de ustedes entre las congregaciones de Dios, a causa de su fe y de su perseverencia en medio de toda la persecución y las aflicciones que ustedes soportan,
porque en aquellos días habrá una aflicción como nunca la ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta ahora, ni la volverá a haber,
Después de esto vi, y he aquí una gran multitud de toda nación, pueblos, linajes y lenguas, la cual nadie era capaz de contar, que estaban de pie delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y palmas en sus manos,