Después de esto, escuché la potente exclamación de una numerosa multitud en el Cielo, que decía: ¡Alaben a Yah![10] La redención, el poder, la gloria y la honra pertenencen a nuestro Dios,
Después escuché una potente voz en el Cielo que dijo: ¡Ahora es la redención, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo! Porque fue derribado el acusador de nuestros hermanos, que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Entonces dijo el que estaba sentado en el trono: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y dijo: Escribe, porque estas palabras son de Dios, fieles y verdaderas.
Frente al trono había como un mar de vidrio, semejante al cristal, y en medio del trono, alrededor de él y ante el trono había cuatro criaturas vivientes llenas de ojos por delante y por detrás.