Después de estas cosas miré, y he aquí, una puerta abierta en el Cielo; y la primera voz que había escuchado que hablaba conmigo como trompeta, decía: ¡Sube acá y te mostraré las cosas que deben acontecer después de éstas!
Escribe al mensajero de la Iglesia que está en Filadelfia: 'Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, el que abre y nadie cierra, y cierra y nadie abre:
y de parte de Jesucristo, el Testigo, el Fiel, el Primogénito de los muertos y el Soberano de los reyes de la Tierra, el que nos ha amado y con su sangre nos desató de nuestros pecados,
entonces fue abierto el templo de Dios en el Cielo, y el arca de su pacto se hizo visible en su templo, y se produjeron relámpagos, truenos, ruidos, un terremoto y una fuerte granizada.
Y le dijo: De cierto, de cierto les digo que de ahora en adelante verán el Cielo abierto, y a los ángeles de Dios ascendiendo y descendiendo hacia el Hijo del Hombre.
También miré a la bestia salvaje, a los reyes de la Tierra y a su ejército, reunidos para hacer guerra contra el que montaba el caballo y contra sus ejércitos.