y de parte de Jesucristo, el Testigo, el Fiel, el Primogénito de los muertos y el Soberano de los reyes de la Tierra, el que nos ha amado y con su sangre nos desató de nuestros pecados,
¿cuánto más, pues, la sangre del Cristo, que por el espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de obras muertas para que sirvamos al Dios vivo!
Ellos lucharán contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá, porque Él es Señor de señores y Rey de reyes, y los que están con Él son llamados, escogidos y fieles.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Dios nos amó a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.
Pilato le dijo: ¿Así que tú eres rey? Jesús le contestó: Tu dijiste que yo soy rey. Para esto nací y para esto vine al mundo, a fin de testificar acerca de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.
Yo le contesté: Señor mío, tú lo sabes. Luego él me dijo: Éstos son los que salieron de la Gran Aflicción, que lavaron sus vestiduras y las emblanquecieron en la sangre del Cordero.
Acercándoseles Jesús, habló con ellos, y les dijo: Toda autoridad me ha sido dada sobre los cielos y sobre la Tierra. Y tal como mi Padre me ha enviado, también yo los envío a ustedes.
Por tanto, tengan cuidado de ustedes mismos, y de todo el rebaño sobre el cual los ha puesto el espíritu santo como supervisores para apacentar la Iglesia del Cristo, la cual Él compró con su sangre,
porque con el Cristo fui crucificado, y ya no vivo yo, sino que el Cristo vive en mí. Y lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mí.
El séptimo ángel tocó su trompeta y surgieron voces y truenos que decían: ¡El reino del mundo ha llegado a ser de nuestro Señor y de su Cristo, y Él reinará por siempre y para siempre!
Y esto eran algunos de ustedes, pero han sido lavados, santificados y justificados mediante el nombre de nuestro Señor Jesucristo y por medio del espíritu de nuestro Dios.
Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora para que partiera de este mundo hacia su Padre, y habiendo amado a los suyos que estaban en este mundo, los amó hasta el final.
¿cuánto mayor castigo creen ustedes que recibirá el que pisotee al Hijo de Dios, considerado como la de un hombre común la sangre de su pacto, por la cual fue santificado, y haya ultrajado al espíritu de gracia?
'Yo conozco tus hechos y dónde moras: donde está el trono de Satanás. Pero te has afirmado en mi Nombre, y no renunciaste a mi fe en los días en que apareció mi testigo, mi fiel, a quien se le dio muerte estando con ustedes donde mora Satanás.