¿cuánto más, pues, la sangre del Cristo, que por el espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de obras muertas para que sirvamos al Dios vivo!
porque también ustedes son salvos del mismo modo por el bautismo, no cuando se lavan la suciedad del cuerpo, sino al confesar a Dios con una conciencia limpia, y mediante la resurrección de Jesucristo,
Porque ustedes, hermanos míos, fueron llamados a libertad, sólo que su libertad no sea pretexto para la carne, sino que sométanse por amor los unos a los otros,
Al escuchar Jesús esto, le dijo: Una cosa te falta: Ve y vende todo lo que tienes y da a los necesitados, y tendrás tesoro en el Cielo; después ven en pos de mí.
Jesús lo miró y lo amó, y le dijo: Te falta una cosa: Ve y vende todo lo tienes y da a los necesitados, y tendrás tesoro en el Cielo, y toma tu cruz y sígueme.