Te encargo en la presencia de Dios y de nuestro Señor Jesucristo y de sus ángeles elegidos, que guardes estas cosas; que no seas prejuicioso en tu modo de pensar, no haciendo nada con parcialidad.
y de parte de Jesucristo, el Testigo, el Fiel, el Primogénito de los muertos y el Soberano de los reyes de la Tierra, el que nos ha amado y con su sangre nos desató de nuestros pecados,
Jesús le dijo: No tendrías ninguna autoridad sobre mí si no te hubiera sido concedida desde arriba. Por eso, el que me entregó a tí tiene mayor pecado que tú.
porque a causa de la prueba de esta ayuda glorificamos a Dios, pues ustedes se han sometido a la fe del Evangelio del Cristo, y debido a la liberalidad de ustedes han llegado a ser partícipes con ellos y con todos.