porque el Cristo no entró a un santuario hecho por manos, mera figura del verdadero, sino que entró en el Cielo mismo para presentarse ante la presencia de Dios en favor nuestro,
puestos los ojos en Jesús, porque Él fue el Autor y Consumador de nuestra fe, quien por el gozo que había para Él soportó la cruz, despreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.
Él es el esplendor de su gloria y la imagen de su esencia, y sustenta todas las cosas con el poder de su palabra. Y Él, habiendo llevado a cabo en su persona la limpieza de nuestros pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.
a quien es necesario que el Cielo reciba hasta que tengan cumplimiento los tiempos de todas las cosas, las cuales desde la antigüedad Dios habló por boca de sus santos profetas;
diciéndoles: ¿Por qué miran hacia el cielo, varones galileos? Este Jesús que de ustedes fue levantado hacia el Cielo, del mismo modo que lo han visto que ascendió al Cielo, así vendrá.
porque David mismo dijo por el espíritu santo: 'DIJO YAHWEH A MI SEÑOR: 'SIÉNTATE A MI DIESTRA, HASTA QUE PONGA A TUS ADVERSARIOS POR ESTRADO BAJO TUS PIES' '.
Acercándoseles Jesús, habló con ellos, y les dijo: Toda autoridad me ha sido dada sobre los cielos y sobre la Tierra. Y tal como mi Padre me ha enviado, también yo los envío a ustedes.