De la misma manera, también ustedes esposas, sométanse a sus maridos, de tal modo que los desobedientes a la palabra puedan ser ganados sin mucha dificultad por su buena manera de vivir,
y no asiéndose a la cabeza, mediante la cual todo el cuerpo está unido y establecido con coyunturas y miembros, y crece con el crecimiento que le da Dios.
Acercándoseles Jesús, habló con ellos, y les dijo: Toda autoridad me ha sido dada sobre los cielos y sobre la Tierra. Y tal como mi Padre me ha enviado, también yo los envío a ustedes.