Porque ya que por la sabiduría de Dios el mundo no conoció a Dios, en sabiduría le plació a Dios salvar a los que creen por medio de la locura de la predicación;
Y Jesús se regocijó grandemente en el espíritu santo en ese mismo momento, y dijo: Te alabo, Padre mío, Señor de los cielos y de la Tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios e inteligentes, y las revelaste a los niños. Sí, Padre mío, porque así fue tu voluntad.
En aquel tiempo, hablando Jesús, dijo: Te alabo, Padre mío, Señor del Cielo y de la Tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a los niños.
porque el hombre que está en el alma[1] no acepta las cosas espirituales porque le son locura, pues no es capaz de comprenderlas, porque han de discernirse por medio del espíritu.
Nosotros somos insensatos por causa del Cristo, pero ustedes son sabios en el Cristo; nosotros somos débiles, pero ustedes fuertes; ustedes reciben elogios, pero nosotros somos difamados.
¿O no saben que los santos van a juzgar al mundo? Y si el mundo va a ser juzgado por ustedes, ¿son incompetentes para juzgar los asuntos de poca importancia?
¿cómo escaparemos nosotros si somos negligentes en cuanto a las cosas que son nuestra salvación?, las cuales comenzaron a ser declaradas por nuestro Señor y nos fueron confirmadas por quienes las escucharon de Él,
¡Oh adúlteros! ¿No saben que la amistad con este mundo es enemistad con Dios? Por tanto, el que quiera ser amigo de este mundo, se constituye en enemigo de Dios.