Referencias Cruzadas

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Salmos 92:10

Biblia Nueva Traducción Viviente

Pero tú me has hecho fuerte como un buey salvaje; me has ungido con el mejor aceite.

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19 Referencias Cruzadas  

Me preparas un banquete en presencia de mis enemigos. Me honras ungiendo mi cabeza con aceite. Mi copa se desborda de bendiciones.


Tú eres la fuerza gloriosa de ellos. A ti te agrada hacernos fuertes.


Amas la justicia y odias la maldad. Por eso Dios —tu Dios— te ha ungido derramando el aceite de alegría sobre ti más que sobre cualquier otro.


Es Dios quien nos capacita, junto con ustedes, para estar firmes por Cristo. Él nos comisionó


Pues Dios dice: «Quebraré la fuerza de los malvados, pero aumentaré el poder de los justos».


Pero ustedes no son así, porque el Santo les ha dado su Espíritu, y todos ustedes conocen la verdad.


Comparten con libertad y dan con generosidad a los necesitados; sus buenas acciones serán recordadas para siempre. Ellos tendrán influencia y recibirán honor.


Los que pelean contra el Señor serán destrozados. Él retumba contra ellos desde el cielo; el Señor juzga en toda la tierra. Él da poder a su rey; aumenta la fuerza de su ungido».


Mi fidelidad y mi amor inagotable lo acompañarán, y con mi autoridad crecerá en poder.


Luego Ana oró: «¡Mi corazón se alegra en el Señor! El Señor me ha fortalecido. Ahora tengo una respuesta para mis enemigos; me alegro porque tú me rescataste.


Dios los sacó de Egipto; para ellos, él es tan fuerte como un buey salvaje. Él devora a las naciones que se le oponen, quiebra sus huesos en pedazos y las atraviesa con flechas.


Aquí aumentaré el poder de David; mi ungido será una luz para mi pueblo.


Dios los sacó de Egipto; para ellos, él es tan fuerte como un buey salvaje.


Dios hizo fuerte a su pueblo y honró a sus fieles: los del pueblo de Israel que están cerca de él. ¡Alabado sea el Señor!


Nos envió un poderoso Salvador del linaje real de su siervo David,


»¡Señor, que todos tus enemigos mueran como Sísara; pero los que te aman, que se levanten como el sol cuando brilla con toda su fuerza!». Después hubo paz en la tierra durante cuarenta años.


Luego, a tu orden, oh Señor, a la ráfaga de tu aliento, pudo verse el fondo del mar, y los cimientos de la tierra quedaron al descubierto.


Mi tarea diaria será descubrir a los perversos y liberar de sus garras a la ciudad del Señor.


Pero expulsa a los que recurren a caminos torcidos, oh Señor; llévatelos junto con aquellos que hacen el mal. ¡Que Israel tenga paz!





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