Referencias Cruzadas

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Proverbios 28:15

Biblia Nueva Traducción Viviente

Para los pobres, un gobernante malvado es tan peligroso como un león rugiente o un oso a punto de atacar.

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19 Referencias Cruzadas  

Cuando Herodes se dio cuenta de que los sabios se habían burlado de él, se puso furioso. Entonces, basado en lo que dijeron los sabios sobre la primera aparición de la estrella, Herodes envió soldados para matar a todos los niños que vivieran en Belén y en sus alrededores y que tuvieran dos años o menos.


¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar.


La furia del rey es como el rugido del león; quien provoca su enojo, pone en peligro su vida.


El enojo del rey es como el rugido del león, pero su favor es como el rocío sobre el pasto.


Manasés también asesinó a mucha gente inocente, a tal punto que Jerusalén se llenó de sangre inocente de un extremo a otro. Eso fue además del pecado que hizo cometer a los habitantes de Judá, al inducirlos a hacer lo malo a los ojos del Señor.


Entonces el faraón dio la siguiente orden a todo su pueblo: «Tiren al río Nilo a todo niño hebreo recién nacido; pero a las niñas pueden dejarlas con vida».


Como una osa a quien le robaron sus cachorros, arrancaré tu corazón. Te devoraré como una leona hambrienta y te destrozaré como un animal salvaje.


El pueblo de Israel será aplastado y demolido por mi juicio, porque están decididos a rendir culto a ídolos.


Es menos peligroso toparse con una osa a la que le han robado sus crías que enfrentar a un necio en plena necedad.


En esos días, Manahem destruyó la ciudad de Tapúa y todos sus alrededores hasta Tirsa, porque sus habitantes se negaron a entregar la ciudad. Mató a toda la población y les abrió el vientre a las mujeres embarazadas.


Eliseo se dio la vuelta, los miró y los maldijo en el nombre del Señor. Entonces dos osos salieron del bosque y atacaron a cuarenta y dos de ellos.


Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra. Pero cuando los perversos están en el poder, el pueblo gime.


Por eso los egipcios los hacían trabajar sin compasión.


Pues el Señor aplastó tu poder malvado y puso fin a tu reino perverso.


Atacabas al pueblo con incesantes golpes de furia y dominabas a las naciones dentro de tu poder sofocante con una tiranía implacable.


Sus líderes son como leones rugientes en cacería de sus víctimas. Sus jueces son como lobos voraces al anochecer, que para la mañana no han dejado rastro de su presa.





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