Referencias Cruzadas

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Santiago 1:16

Biblia Nacar-Colunga

No os engañéis, hermanos míos carísimos.

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22 Referencias Cruzadas  

Sabéis, hermanos míos carísimos, que todo hombre debe ser pronto para escuchar, tardo para hablar, tardo para airarse,


Así, pues, amados míos, como siempre habéis obedecido, no sólo cuando estaba presente, sino mucho más ahora que estoy ausente, con temor y temblor trabajad por vuestra salud.


No os engañéis; de Dios nadie se burla. Lo que el hombre sembrare, eso cosechará.'


Mirad que nadie os engañe con filosofías falaces y vanas, fundadas en tradiciones humanas, en los elementos del mundo y no en Cristo.


Permanezca entre vosotros la fraternidad,


Esto os digo para que nadie os engañe con argumentos capciosos;'


Escuchad, hermanos míos carísimos: ¿No escogió Dios a los pobres según el mundo para enriquecerlos en la fe y hacerlos herederos del reino que tiene prometido a los que le aman?


que, extraviándose de la verdad, dicen que la resurrección se ha realizado ya, pervirtiendo con esto la fe de algunos.


Así que, hermanos míos amadísimos y muy deseados, mi alegría y m1 Corona, perseverad firmes en el Señor, carísimos”


¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los sodomitas,


No es Dios de muertos, sino de vivos. Muy errados andáis.


Díjoles Jesús: ¿No está bien claro que erráis y que desconocéis las Escrituras y el poder de Dios?


Y, respondiendo Jesús, les dijo: Estáis en un error, y ni conocéis las Escrituras ni el poder de Dios.


En aquellos días se levantó Pedro en medio de los hermanos, que eran en conjunto unos ciento veinte, y dijo:


Tened, hermanos míos, por sumo gozo veros rodeados de diversas tentaciones,


Hermanos míos, no juntéis la acepción de personas con la fe de nuestro glorioso Señor Jesucristo.


¿Qué le aprovecha, hermanos míos, a uno decir: Yo tengo fe, si no tiene obras? ¿Podrá salvarle la fe?


Hermanos míos, no seáis muchos en pretender haceros maestros, sabiendo que seremos juzgados más severamente, 2a porque todos ofendemos en mucho.


De la misma boca proceden la bendición y la maldición. Y esto, hermanos míos, no debe ser así.


No murmuréis unos de otros/hermanos; el que murmura de su hermano o juzga a su hermano, murmura de la Ley, juzga la Ley. Y si juzgas la Ley, no eres ya cumplidor de ella, sino juez.'


Pero ante todo, hermanos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni con otra especie de juramento; que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para no incurrir en juicio.'


Hermanos míos, si alguno de vosotros se extravía de la verdad y otro logra reducirle,





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