Referencias Cruzadas

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Salmos 90:2

Biblia Nacar-Colunga

Antes de ser engendrados los montes y de ser formada la tierra y el orbe eres tú, ¡oh Dios! desde la eternidad y para siempre.

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23 Referencias Cruzadas  

Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos.


Al principio creó Dios los ciclos y la tierra.


Yo soy el alfa y la omega, dice el Señor Dios; el que es, el que era, el que viene, el todopoderoso.'


Firme tu trono desde el principio, desde la eternidad eres tú.


¿No eres tú desde antiguo Yahvé, mi Dios, mi Santo, tú que no puedes morir?5 Tú, Yahvé,no dejarás perecer al estableciste para la justicia y lo fundaste como roca para castigar.


porque dijo El, y fue hecho; mandó, y así fue.'


porque así dice el Altísimo, cuya morada es eterna y cuyo nombre es santo: Yo habito en un lugar elevado y santo, pero también con el contrito y humillado, para hacer revivir el espíritu de los humillados y reanimar los corazones contritos.


Así habla Yahvé, el rey de Israel, su redentor, Yahvé de los ejércitos: Yo soy el primero y el último y no hay otro Dios fuera de mí.


¿Eres tú por ventura el primer nacido? ¿Has sido concebido antes que las colinas?


Hacedor de cielos y tierra, del mar y cuanto en ellos hay, que guarda fidelidad eternamente.


Pero la piedad de Yahvé es eterna para los que le temen, y su justicia para los hijos de los hijos,


(1) Pero tú, Belén de Efratá, pequeño entre los clanes de Judá, de ti me saldrá quien señoreará en Israel, cuyos orígenes serán de antiguo, de días de muy remota antigüedad.


Volveos a mí y seréis salvos, confines todos de la tierra. Porque yo soy Dios, y no hay otro.


“Mañana,” respondió él. Moisés le dijo: “Así será, y para que sepas que no hay como Yahvé, nuestro Dios,


Mira, Dios es grande, y no lo sabemos; el número de sus años es insondable.'


Pero tú, Yahvé, te sientas en tu trono por siempre, y tu memoria permanece por generaciones y generaciones.


Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un anciano de muchos días, cuyas vestiduras eran blancas como la nieve, y los cabellos de su cabeza como lana blanca. Su trono llameaba como llamas de fuego, y las ruedas eran fuego ardiente.





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