Referencias Cruzadas

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Salmos 9:13

Biblia Nacar-Colunga

Porque — como vengador de sangre — se acordó de ellos y no se olvidó de los clamores de los oprimidos.

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24 Referencias Cruzadas  

Pues tu piedad ha sido grande para mí por haber liberado mi alma del fondo del averno.


Yahvé, mi Dios, clamé a ti, y tú me curaste.


Kaf. — Todo su pueblo va suspirando en busca de pan; han dado cuanto tenían de precioso para mantener la vida. Mira, oh Yahvé! y contempla cuan abatida estoy.'


Tet. — Su inmundicia manchaba sus vestiduras, y no se cuidaba de su fin, y cayó de modo sorprendente, sin que nadie la consolara. Mira, ¡oh Yahvé! mi aflicción, mira la arrogancia del enemigo.


Yo dije: En la tranquilidad de mis días, voy a caminar hacia las puertas del “seol,” privado del resto de mis años. Y dije: Ya no veré más a Yahvé en la tierra de los vivientes ni contemplaré más al hombre entre los moradores del mundo;'


A ti clamo, ¡oh Yahvé! Digo: Tú eres mi refugio, mi porción en la tierra de los vivientes.


Res-. Ve mi aflicción y líbrame, pues que no he olvidado tu ley.


Vuélvete a mí y séme propicio, como haces con los que aman tu nombre.


Yo te debo, ¡oh Dios! mis ofrendas votivas, te ofreceré ofrendas de alabanza,


Al maestro del coro. Salmo de David.


Porque confieso mi culpa y estoy acongojado por mi pecado.


Res. Mira cuan numerosos son mis enemigos. Me odian con odio violento.


¿Hasta cuándo tendré yo preocupaciones en mi alma y pesares diariamente en mi corazón? ¿Hasta cuándo mis enemigos prevalecerán sobre mí?


Ahora, pues, Yahvé, Dios nuestro, Dios grande, fuerte, terrible, que guardas la alianza y la misericordia, no tengas en poco todas las aflicciones que nos han alcanzado a nosotros, a nuestros reyes, príncipes, sacerdotes y profetas, a nuestros padres y a todo tu pueblo desde los días de los reyes de Asiría hasta el día de hoy.


Había allí seis tinajas de piedra para las purificaciones de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres metretas.


toda comida les producía náuseas, estando ya a las puertas de la muerte.


Preguntó Yahvé a Caín: “¿Dónde está Abel, tu hermano?” Contestóle: “No sé; ¿soy acaso el guardián de mi hermano?”


“¿Qué has hecho? — le dijo Él —. La voz de la sangre de tu hermano está clamando a mí desde la tierra.


Dile: Así habla Yahvé: ¿No eres tú un asesino y un ladrón? Y le dirás: Así habla Yahvé: En el lugar mismo donde han lamido los perros la sangre de Nabot lamerán los perros tu propia sangre.”


Yo he visto ayer la sangre de Nabot y de sus hijos, dice Yahvé, y yo te daré su merecido en esta misma heredad. Tomalo pues, y tírale a ese campo, según la palabra de Yahvé.”


No se acordó el rey Joás del bien que le había hecho Joyada, padre de Zacarías, y dio muerte a su hijo. Zacarías dijo al morir: “Vea Yahvé y El lo requiera.”


Qof. ¡Álzate, Señor Dios! ¡Alza tu mano! ¡No te olvides de los desvalidos!


Por la opresión de los pobres, por los gemidos de los menesterosos, ahora mismo voy a levantarme, dice Yahvé, y les daré la salvación por la que suspiran.





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