Referencias Cruzadas

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Salmos 62:9

Biblia Nacar-Colunga

Confía en El, ¡oh pueblo! en todo tiempo. Derramad ante El vuestros corazones, porque Dios es nuestro asilo.

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25 Referencias Cruzadas  

Dame a conocer, ¡oh Yahvé! mi fin y cuál sea la medida de mis días; que sepa cuan caduco soy.'


ni sus para el holocausto. Todos los pueblos son delante de El como nada, son reputados por El como nada y vanidad.


He aquí que las naciones son como gotas de agua en el caldero y son reputadas como polvillo en la balanza, y levantan las islas como el polvillo el viento.


mejor acogerse a Yahvé que fiar en los príncipes.


Desvía de mí tu azote; el rigor de tu mano me consume.'


No, ciertamente. Antes hay que confesar que Dios es veraz y todo hombre falaz, según está escrito: “Para que seas reconocido justo en tus palabras y triunfes cuando fueres juzgado”·


Habíame dicho en mi abatimiento: “Todos los hombres son engañosos.”


Dieron aviso a David de que Ajitofel estaba entre los conjurados, y dijo David: “Confunde, ¡oh Yahvé! el consejo de Ajitofel.”


De esta suerte obraba Absalón con todos los israelitas que venían al rey en demanda de justicia, y así robaba el corazón de Israel.


Volvió a preguntar David: “Los habitantes de Queila, ¿me entregarán a mí y a los míos en manos de Saúl?” Y Yahvé respondió: “Te entregarán.”


David salía a combatir donde le mandaba Saúl, y siempre procedía con acierto. Saúl le puso al mando de hombres de guerra, y toda la gente estaba contenta con él, aun los servidores de Saúl.


Pero ellos gritaron: ¡Quita, quita! ¡Crucifícale! Díjoles Pilato: ¿A vuestro rey voy a crucificar? Contestaron los príncipes de los sacerdotes: Nosotros no tenemos más rey que el César.


La multitud que le precedía y la que le seguía gritaba, diciendo: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!”


“teqel,” has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso;'


y, alternando, cantaban las mujeres en coro: “Saúl mató sus mil, pero David sus diez mil.”


Ana contestó: “No, mi señor; soy una mujer que tiene el corazón afligido. No he bebido vino ni otro ningún licor inebriante; es que estaba derramando mi alma ante Yahvé,'


Ezequías tomó las cartas de manos de los mensajeros y las leyó. Luego subió a la casa de Yahvé, y las desplegó ante Yahvé,


Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, una ayuda muy asequible en las tribulaciones.


He sido para muchos objeto de asombro, pero tú fuiste mi poderoso asilo.


Derramo ante El mi querella, expongo ante El mi angustia.


Confiad siempre en Yahvé, pues Yahvé es la roca eterna.





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