y, quitándose los vestidos de su cautividad, quedará en tu casa; llorará a su padre y a su madre por tiempo de un mes; después entrarás a ella y serás su marido, y ella será tu mujer.'
Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y aun su propia vida, no puede ser mi discípulo.
El que dijo a su padre: No te conozco, y a sus hermanos no consideró, y desconoció a sus hijos por haber guardado tus palabras, por haber observado tu pacto.