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5.0★★★★★
Qué grande es tu bondad, oh Yahvé!, que guardas para los que te temen, que muestras a los que a ti se acogen delante de los hijos de los hombres.
Pues El me pondrá en seguro en su tienda el día de la desventura, me tendrá a cubierto en su pabellón, me pondrá en alto sobre su roca.
Tú eres mi asilo; de la angustia me guardas, de cantos de liberación me rodeas, Seldh ll.'
Te preservará del azote de la lengua, no temerás la desventura si viniere.
Guárdame, Yahvé, de las manos del impío; protégeme de los hombres violentos, que maquinan tropiezos a mis pasos.'
de los que maquinan el mal en el corazón y todo el día excitan contiendas.
Puso en mi boca un cántico nuevo, una alabanza a nuestro Dios. Que lo vean muchos y teman y confíen en Yahvé.
Por la soberbia del impío son consumidos los infelices, sorprendidos en las intrigas que ellos tienden.
Ahora sé bien que Yahvé es más grande que todos los dioses, pues se ha mostrado grande, haciendo recaer sobre los egipcios su maldad.”
Al contrario, El da mayor gracia. Por lo cual dice: Dios resiste a los soberbios, pero a los humildes da la gracia.
es un orgulloso que nada sabe, que desvaría en disputas y vanidades, de donde nacen envidias, contiendas, blasfemias, suspicacias,
Extiende tu piedad a los que te conocen y tu justicia a los rectos de corazón.
Pues temo que cuando vaya no os halle cual querría y no me halléis vosotros cual querríais; temo que haya contiendas, envidias, iras, ambiciones, detracciones, murmuraciones, hinchazones, sedicio-es;'
Andemos decentemente, y como de día, no viviendo en comilonas y borracheras, no en amancebamiento y libertinaje, no en querellas y envidias,
ya habrían pasado sobre nosotros las impetuosas aguas,
idolatría, hechicería, odios, discordias, celos, iras, ambiciones, disensiones, facciones,
¡Oh Dios! gentes soberbias se alzan contra mí, una banda de violentos buscan mi alma, y no te prestan ninguna atención9.
No se aire y caigáis en la ruina, pues se inflama de pronto su ira. ¡Venturosos los que a él se confían!
¡Oh Yahvé! tu piedad (se levanta) hasta los cielos, tu fidelidad hasta las nubes.
¡Cuan preciosa es, oh Dios, tu piedad Los hijos de los hombres a la sombra de tus alas se acogen.
Porque sobrepasa a los cielos tu benignidad, y a las nubes tu fidelidad.
Es Yahvé misericordioso y benigno, tardo a la ira y muy benevolente.
Sino que cuanto sobre la tierra se alzan los cielos, tanto prevalece su piedad sobre los que le temen;'
Haz con tu siervo según tu piedad, y enséñame tus estatutos.