el cual, siendo esplendor de su gloria e impronta de su sustancia, y sustentando todas las cosas con su poderosa palabra, después de haber realizado la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas,
puestos los ojos en el autor y perfeccionador de nuestra fe, Jesús; el cual, por el gozo que se le proponía, soportó la cruz, sin hacer caso de la ignominia, y está sentado a la diestra del trono de Dios.'
y levantándose en pie, dijo: “Oídme, hermanos míos y pueblo mío: Yo tenía el propósito de edificar una casa de reposo para el arca de la alianza de Yahvé, para el escabel de los pies de nuestro Dios, y había ya hecho aprestos para ello;'
edificará el templo de Yahvé, se revestirá de majestad, se sentará y dominará en su trono, y el sacerdote se sentará en su solio, y habrá entre ambos consejo de paz.