Referencias Cruzadas

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Salmos 11:1

Biblia Nacar-Colunga

Al maestro del coro. De David. Yo confío en Yahvé. ¿Cómo, pues, decís a mi alma: “Vuela al monte (como) pájaro?

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21 Referencias Cruzadas  

Con (el favor) de Dios celebraré su promesa, con la ayuda de Yahvé alabaré su palabra.


Alef. A ti elevo mi alma, Yahvé, mi Dios. Bet. En ti confío, no sea confundido, no se gocen de mí mis enemigos.


David andaba por el desierto, acogiéndose a los lugares fuertes, y se estableció en la montaña del desierto de Zif.


En aquella hora se le acercaron algunos fariseos, diciéndole: Sal y vete de aquí, porque Heredes quiere matarte.


Ponte a salvo como de la mano del cazador el corzo, como el pájaro del lazo del pajarero.


Miletam. De David. Guárdame, Yahvé, pues a ti me acojo.


¿No eran un gran ejército los cusitas y los libios, con carros y una muchedumbre de jinetes? Y, con todo, Yahvé los puso en tus manos porque te apoyaste en El.


Pues he oído el murmurar de muchos, espanto en derredor, cuando a una se confabulaban contra mí y tramaban arrebatarme la vida.


Wau. Y será Yahvé un refugio para los oprimidos, un asilo en los tiempos de angustia.


Endecha de David, que cantó a Yahvé cuando lo de Cus, benjaminita.


Yahvé deshizo a los cusitas ante Asa y ante Judá, y los cusitas se pusieron en fuga.


y siguió diciendo, como si al mozo se dirigiera: “Pronto, date prisa, no te detengas.” El mozo de Jonatán recogió la flecha y se vino hacia donde estaba su señor.


David se dijo: “Un día u otro voy a perecer a manos de Saúl; lo mejor será que luego me refugie en la tierra de los filisteos, para que desista Saúl de buscarme en la de Israel; así escaparé de sus manos.”


De allí fuese David a Masfa, en tierra de Moab, y dijo al rey de Moab i “Te ruego que recibas entre vosotros a mi padre y a mi madre hasta que yo sepa lo que de mí hará Dios.”


aquella noche Saúl mandó gente a la casa de David para prenderle y matarle a la mañana; pero Micol, mujer de David, le informó de ello, diciéndole: “Si no te escapas esta misma noche, mañana mismo te matarán,”


Yo le contesté: “¿Huir un hombre como yo? ¿Es que un hombre como yo puede entrar en el templo y seguir viviendo? No entraré.”


Yahvé, mi Dios, a ti me acojo, sálvame de cuantos me persiguen, líbrame;'


¿Cómo decíais: Somos valientes, hombres fuertes para la lucha?





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