Referencias Cruzadas

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Salmos 102:1

Biblia Nacar-Colunga

Plegaria de un afligido que desfallece y se lamenta ante Yahvé.

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28 Referencias Cruzadas  

me aprisionaban las ataduras del seol, me habían sorprendido las redes de la muerte.


Oye, ¡oh Dios! mi clamor, atiende a mi oración.


Tú corriges al hombre castigando la iniquidad, y consumes, como la polilla, lo que le es más querido. Cierto que todo hombre es un soplo. Seldh.


Pasado mucho tiempo, murió el rey de Egipto, y los hijos de Israel seguían gimiendo bajo dura servidumbre, y clamaron. Sus gritos, arrancados por la servidumbre, subieron hasta Dios.


El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal oraciones y súplicas con poderoso clamor y lágrimas al que era poderoso para salvarle de la muerte, fue escuchado en razón de su piedad.


Lleno de angustia, oraba con más instancia; y sudó como gruesas gotas de sangre, que corrían hasta la tierra.'


Sámec. — Te has cubierto de una nube para que no llegue a ti la plegaria.


Guímel. — Y aunque clamo y voceo, no se hace accesible a mi oración.


Apresúrate a oírme, ¡oh Yahvé! que desfallece mi espíritu. No me ocultes tu rostro, pues sería semejante a los caídos en la fosa.


Languidece en mí el espíritu, y mi corazón se estremece dentro de mí.


Apresta el oído a mis palabras, ¡oh Yahvé! atiende mis suspiros.


Levantáronse después los sacerdotes y levitas y bendijeron al pueblo, y fue oída su voz, y llegó su oración al santuario de los cielos.


“Mañana, a esta hora, yo te mandaré a un hombre de Benjamín, y tú le ungirás por jefe de mi pueblo, de Israel, y él librará a mi pueblo de la mano de los filisteos, pues he visto la humillación de mi pueblo y han llegado ante mí sus clamores.”


Quitaron de en medio de ellos los dioses extraños y sirvieron a Yahvé, que no pudo soportar la aflicción de Israel.


Res: Satisface los deseos de los que le temen, oye sus clamores y los salva.


En el día de mi tribulación yo busqué al Señor, y se alzaban a El mis manos sin descanso por la noche.


En Dios está mi salvación y mi gloria; Dios es mi fuerte roca y mi asilo.'


Mis lágrimas son día y noche mi pan cuando me dicen cada día: “¿Dónde está tu Dios?”


a los que dicen: “Con nuestra lengua dominaremos; nuestros labios son con nosotros: ¿quién es nuestro amo?”





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