Referencias Cruzadas

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Rut 3:7

Biblia Nacar-Colunga

Booz comió y bebió y se alegró su corazón. Fue a acostarse al extremo de la hacina, y Rut se acercó calladamente, descubrió sus pies y se acostó.

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18 Referencias Cruzadas  

El día séptimo, alegre por el vino el corazón del rey, mandó éste a Mahuman, Bizta, Harbona, Bigta, Abagta, Zetar y Carcas, los siete eunucos que servían ante el rey Asuero,


Sentáronse ambos y comieron y bebieron; y el padre de la joven dijo al marido: “Anda, quédate hoy a pasar aquí la noche alegremente.”


y había dado orden a sus criados, diciendo: “Estad atentos, y cuando el corazón de Amnón se haya alegrado con el vino y os diga yo: Herid a Amnón, matadle, y no temáis, que yo os lo mando. Esforzaos, pues, y tened valor.”


Levantóse el marido para marcharse él, la concubina y el mozo; pero el suegro, el padre de la joven, le dijo: “Mira, comienza ya a caer la tarde; anda, pasad la noche aquí, que el día se acaba ya; pasa aquí la noche, que se te alegre el corazón, y mañana os levantáis bien temprano para volveros a tu casa,”


Se hacen para alegrarse los banquetes, y el vino alegra la vida, y el dinero sirve para todo.


Ve, come alegremente tu pan y bebe tu vino con alegre corazón, pues que se agrada Dios en tus buenas obras.


Por eso alabo la alegría, que el hombre no tiene bien bajo el sol sino comer, beber y alegrarse, y esto es lo que le queda de sus trabajos en los días de vida que le da Dios bajo el sol.


No hay para el hombre cosa mejor que comer y beber y gozar de su trabajo, y vi que esto es don de Dios.


y el vino, que alegra el corazón del hombre, y el aceite, que hace lucir sus rostros, y el pan, que sustenta el corazón del hombre.


Ya comáis, ya bebáis o ya hagáis alguna cosa, hacedlo todo para gloria de Dios,


Entonces Jezabel, su mujer, le dijo: “¿Y eres tú el rey de Israel? Levántate, come y que se alegre tu corazón. Yo te haré con la viña de Nabot de Jezrael.”


Mientras estaban refocilándose, los hombres de la ciudad, gente perversa, aporrearon fuertemente la puerta, diciendo al anciano dueño de la casa: “Sácanos al hombre que ha entrado en tu casa, para que le conozcamos.”


Cuando su corazón se alegró, dijeron: “Que traigan a Sansón para que nos divierta.”


Cuando les pusieron delante las porciones, la de Benjamín era cinco veces mayor que la de cada uno de los otros, y bebieron y estuvieron muy alegres en compañía suya.


Y no os embriaguéis de vino, en el cual está la liviandad. Llenaos, al contrario, del Espíritu,


Bajó, pues, a la era e hizo todo cuanto le había mandado su suegra.


A media noche tuvo el hombre un sobresalto, e incorporándose, vio que a sus pies estaba acostada una mujer,





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