Porque así dice Yahvé de los ejércitos, Dios de Israel: La hija de Babel es como una era al tiempo de ser apisonada; bien pronto le llegará a ella el tiempo de la recolección.'
Salió del templo otro ángel, y gritó con fuerte voz al que estaba sentado sobre la nube: Arroja la hoz y siega, porque es llegada la hora de la siega, porque está seca la mies de la tierra.
Y será el litoral (marítimo) para el resto de la casa de Judá, allí apacentará. Dormirán por la noche en las casas de Ascalón, porque los visitará Yahvé, su Dios, y los restaurará.
Y tú, siervo mío Jacob, no temas, oráculo de Yahvé; no tiembles, Israel, porque voy a liberarte de la tierra lejana, y a tu descendencia de la tierra de cautividad. Jacob tornará y vivirá tranquilo y seguro, sin que nadie le perturbe.'