el sacerdote le conjurará con el juramento de execración, diciendo: Hágate Yahvé maldición y execración en medio de tu pueblo, y seqúense tus muslos e hínchese tu vientre,
Y el resto del pueblo, los sacerdotes y los levitas, porteros y cantores, los netineos y todos los que se habían apartado de los pueblos de la región, volviendo a la Ley de Dios, sus mujeres, sus hijos y sus hijas y todos cuantos tenían conocimiento y discreción,
Saúl cometió aquel día una gran imprudencia, pues conjuró al pueblo, diciendo: “Maldito el hombre que coma nada hasta la tarde, mientras no me haya vengado de mis enemigos.” Y nadie probó bocado.
Entonces juró Josué, diciendo: “Maldito de Yahvé quien se ponga a reedificar esta ciudad de Jericó. Al precio de la vida de su primogénito ponga los cimientos; al precio de la de su hijo menor ponga las puertas.”
y quedará de ellos, entre los cautivos de Judá que están en Babilonia, la maldición: “¡Haga contigo Yahvé como con Sedecías y Acab, a quienes asó al fuego el rey de Babilonia!”
y a ti con una violenta enfermedad, con enfermedad de tus entrañas, que aumentará de día en día, hasta que las entrañas se te salgan por la fuerza del mal.”
Darále a beber el agua; y si se hubiere contaminado, siendo infiel a su marido, el agua de maldición entrará en ella con su amargura, se le hinchará el vientre, se le secarán los muslos y será maldición en medio de su pueblo.'