Caiga a gotas, como la lluvia, mi doctrina. Destile como el rocío mi discurso, como la llovizna sobre la hierba, como las gotas de la lluvia sobre el césped.
Esparcíase el pueblo para recogerlo, y lo molían en molinos o lo majaban en morteros, y, cociéndolo en una caldera, hacían de él tortas, que tenían un sabor como de pasta amasada con aceite.
Oyó Moisés las lamentaciones del pueblo, que por familias se reunía a las puertas de las tiendas, encendiendo el ardor de la ira de Yahvé; y desagradó a Moisés,'