siguió él por el desierto un día de camino y sentóse bajo una mata de retama; deseó morirse, y dijo: “¡Basta, Yahvé! Lleva ya mi alma, que no soy mejor que mis padres.”
Que Yahvé ha revocado los decretos dados contra ti y ha rechazado a tu enemigo. El rey de Israel, Yahvé, está en medio de ti.No verás ya más el infortunio.
¿Por qué ha de ser perpetuo mi dolor, y mi herida, desahuciada, rehusa ser curada? ¿Vas a ser tú para mí como (torrente) falaz, cuyas aguas no son seguras?