Referencias Cruzadas

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Marcos 2:5

Biblia Nacar-Colunga

Viendo Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.

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28 Referencias Cruzadas  

Le presentaron a un paralítico acostado en su lecho, y, viendo Jesús la fe de aquellos hombres, dijo al paralítico: Confía, hijo; tus pecados te son perdonados.'


y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor le aliviará, y los pecados que hubiere cometido le serán perdonados.


Jesús se volvió y, viéndola, dijo: Hija, ten confianza; tu fe te ha sanado. Y quedó sana la mujer en aquel momento.'


Pues de gracia habéis sido salvados por la fe, y esto no os viene de vosotros, es don de Dios;'


Pues a ése le ha levantado Dios a su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel penitencia y la remisión de los pecados.


Después de esto le encontró Jesús en el templo, y le dijo: Mira que has sido curado; no vuelvas a pecar, no te suceda algo peor.'


Viendo su fe, dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados.


soportándoos y perdonándoos mutuamente, siempre que alguno diere a otro motivo de queja. Como el Señor os perdonó, así también perdonaos vosotros.


Y al que vosotros algo perdonéis, también le perdono yo, pues lo que yo perdono, si algo perdono, por amor vuestro lo perdono en la presencia de Cristo,


Por esto hay entre vosotros muchos flacos y débiles, y muchos dormidos.


Escuchaba éste a Pablo, que, fijando en él los ojos y viendo que tenía fe para ser salvo,


el cual, así que llegó y vio la gracia de Dios, se alegró y exhortaba a todos a perseverar fieles al Señor;'


y no tenía necesidad de que nadie diese testimonio del hombre, pues El conocía lo que en el hombre había.


El le dijo: Hija, tu fe te ha salvado, vete en paz.


Y El le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y seas curada de tu mal.'


Por la fatiga de su alma verá y se saciará de su conocimiento. El Justo, mi Siervo, justificará a muchos y cargará con las iniquidades de ellos.


He aquí que en paz se me ha tornado la amargura y has preservado mi alma del hoyo de la corrupción, porque has echado a tu espalda todos mis pecados.


El perdona todas tus faltas y sana todas tus dolencias;'


“No extiendas tu brazo sobre el niño — le dijo — y no le hagas nada, porque ahora he visto que en verdad temes a Dios, pues por mí no has perdonado a tu hijo, a tu unigénito.”


¿Qué es más fácil: decir tus pecados te son perdonados o decir levántate y anda?


Estaban sentados allí algunos escribas, que pensaban entre sí:





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