Cuando lo oyó Elías, cubrióse el rostro con su manto, y, saliendo, se puso de piec a la entrada de la caverna y oyó una voz que le dirigía estas palabras: “¿Qué haces aquí, Elías?”
y los de más lejos pasaron el Jordán y se internaron en tierra de Gad y de Galaad. Saúl estaba todavía en Gálgala, y la gente que estaba con él se dispersaba.