Si vosotros no escucháis y no decidís de corazón dar gloria a mi nombre, dice Yahvé de los ejércitos, yo mandaré sobre vosotros la maldición y haré maldición de vuestra bendición, porque no os decidís de corazón.
Acán, hijo de Zaré, cometió la infidelidad cuanto a las cosas dadas al anatema, y la cólera de Yahvé vino sobre toda la asamblea de Israel, y no fue él solo el que pereció por su crimen.”
El entonces me dijo: Esto es la maldición que sale sobre la haz de la tierra, porque, conforme a ella, todo ladrón será arrojado de aquí; conforme a ella, todo perjuro será arrojado de aquí.'