Referencias Cruzadas

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Jonás 2:4

Biblia Nacar-Colunga

Echásteme a lo profundo, al seno de los mares; envolviéronme las corrientes; todas tus olas y tus ondas pasaron sobre mí.'

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20 Referencias Cruzadas  

¡Bendito sea Yahvé, que en mí hace admirable su piedad como en ciudad fortificada!


Das a la perdición al mentiroso; al sanguinario, al fraudulento, los abomina Dios.'


He aquí que en paz se me ha tornado la amargura y has preservado mi alma del hoyo de la corrupción, porque has echado a tu espalda todos mis pecados.


si se convirtieren a ti de todo corazón y con toda su alma en la tierra de su cautividad, donde los hubieren llevado cautivos, y oraren hacia su tierra, la que diste a sus padres, hacia la ciudad que tú has elegido y hacia esta casa que yo he edificado a tu nombre,


(11) Cuando supo Daniel que había sido firmado el edicto, entróse en su casa, y, abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia la ciudad de Jerusalén, hincábase de rodillas tres veces al día y oraba, confesando a su Dios, como solía hacerlo antes.


y os arrojaré de mi presencia, como arrojé a vuestros hermanos, a toda la progenie de Éfraím.


Díjome entonces: Hijo de hombre, esos huesos son la entera casa de Israel. Andan diciendo: Se han secado nuestros huesos, ha fallado nuestra esperanza, estamos perdidos.


Y Yahvé me dijo: Aunque se me pusieran delante Moisés y Samuel, no se volvería mi alma a este pueblo. Quítalos de mi presencia, que se vayan.


Sión decía: Yahvé me ha abandonado, y mi Señor se ha olvidado de mí. ¿Puede acaso una mujer olvidarse de su mamoncillo, no compadecerse del hijo de sus entrañas?


yo exterminaré a Israel de la tierra que le he dado y echaré lejos de delante de mí esta casa, que he consagrado a mi nombre, e Israel será el sarcasmo y la burla de todos los pueblos.


y se convierten a ti de todo su corazón y de toda su alma, en la tierra de los enemigos que los cautivaron, y oran a ti, hacia su tierra, la que diste a sus padres, y hacia la ciudad que elegiste y la casa que yo he edificado a tu nombre,


porque se sabrá que tu nombre es grande, fuerte tu mano y tendido tu brazo; cuando venga a orar a ti en esta casa,'


Había bajado ya a las bocas del hades, la región cuyos cerrojos (se echaron) sobre mí para siempre; pero tú, Yahvé, mi Dios, salvaste mi vida del sepulcro.'


Un remolino llama a otro remolino con el rumor de tus cascadas, todas tus ondas y tus olas pasan sobre mi.


Abandonado entre los muertos, como los traspasados que yacen en el sepulcro, de quienes ya no te acuerdas, y que fueron arrancados a tus manos.


Hasme puesto en lo profundo de la hoya, í entre las tinieblas, las sombras abismales.


Sade. — Subieron las aguas por encima de mi cabeza, y me dije: “Muerto soy.”





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