Referencias Cruzadas

- Anuncios -




Isaías 64:6

Biblia Nacar-Colunga

(5) Todos nosotros fuimos impuros, y toda nuestra justicia es como vestido inmundo, y nos marchitamos como hojas todos nosotros, y nuestras iniquidades como viento nos arrastran.

Ver Capítulo Copiar

38 Referencias Cruzadas  

Pues yo sé que no hay en mí, esto es, en mi carne, cosa buena. Porque el querer el bien está en mí, pero el hacerlo no.


¡Desdichado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?..


Porque estaba Josué vestido de vestiduras inmundas, y así en pie delante del ángel.


Todos nosotros andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su camino, y Yahvé cargó sobre él la iniquidad de todos nosotros.


Pues nosotros fuimos también alguna vez necios, desobedientes, extraviados, esclavos de toda suerte de concupiscencias y placeres, viviendo en la maldad y en la envidia, dignos de odio, y aborreciéndonos unos a otros;'


¿Cómo, pues, justificarse el hombre ante El? ¿Cómo ser puro el nacido de mujer?


¿Quién podrá sacar pureza de lo impuro? Nadie”


y ser hallado en El no en posesión de mi justicia de la Ley, sino de la justicia que nos viene por la fe de Jesucristo y que procede de Dios por la fe;'


Oídme, hombres de duro corazón, que estáis lejos de la justicia.


Pues reconozco mi transgresión, y mi pecado está siempre delante de mí.


Tomó la palabra uno de los ancianos y me dijo: Estos vestidos de túnicas blancas, ¿quiénes son y de dónde vinieron?


y la casa se llenó de humo. Yo me dije: “¡Ay de mí, perdido soy, porque, siendo un hombre de impuros labios, que habita en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey, Yahvé de los ejércitos!”


Arrebataráles el viento en sus alas y se avergonzarán de sus sacrificios.


Oíd esto, casa de Jacob, los que llevan el nombre de Israel, los salidos de las entrañas de Judá, los que juran por el nombre de Yahvé y celebran el Dios de Israel, pero sin verdad y sin justicia,


No así los impíos, sino que son como paja que arrebata el viento.


(9) ¿Tienes tú brazos como los de Dios y puedes tronar con voz semejante a la suya?


Entonces os avergonzaréis de los árboles que tanto estimabais y seréis llenos de confusión ante los jardines que os elegisteis, pues seréis como terebinto despojado de su follaje, y como jardín que carece de agua.


Así dice Yahvé: ¿Dónde está el libelo de repudio de vuestra madre, por el cual la he repudiado yo? ¿O cuál es aquel de mis acreedores a quien os haya vendido yo? He aquí que por vuestros crímenes fuisteis vendidos, y por vuestros pecados fue repudiada vuestra madre.


Pero, si la lepra se ha extendido hasta llegar a cubrir toda la piel del enfermo desde la cabeza hasta los pies, en cuanto a la vista del sacerdote aparece, le examinará;'


los extraños desfallecieron y salen temblando de sus refugios.


¿No saben todos los obradores de iniquidad que comen mi pueblo como el pan, que no invocan a Yahvé?


Y esperaré en Yahvé, que oculta su rostro a la casa de Jacob; en El esperaré.'


Pero tú, Jacob, no me invocaste, ni te has fatigado por mí, Israel.


¿Por qué, cuando yo venía, no hallaba a nadie, y, cuando llamaba, nadie me respondía? ¿Habráse acortado mi mano para redimir o no tendré ya fuerza para librar? He aquí que con mi amenaza seco el mar y torno en desierto los ríos, hasta pudrirse sus peces por falta de agua y morir de sed sus vivientes.


Vino todo este mal sobre nosotros como está escrito en la Ley de Moisés, y no hemos implorado a Yahvé, nuestro Dios, con virtiéndonos de nuestras iniquidades y reconociendo tu verdad.


Todos se encendieron como horno y devoraron a sus jueces. Todos sus reyes sucumbieron, pero nadie de entre ellos clamó a mí.





Síguenos en:

Anuncios


Anuncios