Referencias Cruzadas

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Isaías 57:15

Biblia Nacar-Colunga

porque así dice el Altísimo, cuya morada es eterna y cuyo nombre es santo: Yo habito en un lugar elevado y santo, pero también con el contrito y humillado, para hacer revivir el espíritu de los humillados y reanimar los corazones contritos.

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72 Referencias Cruzadas  

Sade. Clamaron (los justos), y Yahvé los oyó y los libró de todas sus angustias.


Porque excelso es Yahvé y atiende al humilde, pero al altivo le conoce desde lejos.


El sana a los de quebrantado corazón y venda sus heridas.


¿Quién como tú, ¡oh Yahvé!, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, terrible en maravillosas hazañas, obrador de prodigios?


y ahora yo, Nabucodonosor, ensalzo y glorifico al Rey del cielo, cuyas obras todas son verdad, cuyos caminos son todos justos y que puede humillar a los que andan en soberbia.


He aquí que mi Siervo prosperará, será elevado, ensalzado y puesto muy alto.


¿No sabes tú, no has oído, que Yahvé es Dios eterno, creador de los confines de la tierra? No se fatiga ni se cansa, insondable es su inteligencia.


Su refugio es el Dios eterno; su sostén, los brazos eternos. Expulsa delante de ti al enemigo y dice: ¡Extermina!'


Antes de ser engendrados los montes y de ser formada la tierra y el orbe eres tú, ¡oh Dios! desde la eternidad y para siempre.


Al contrario, El da mayor gracia. Por lo cual dice: Dios resiste a los soberbios, pero a los humildes da la gracia.


Sean para siempre confundidos y aterrados, sean llenos de vergüenza y perezcan,


Por haberse conmovido tu corazón y haberte humillado ante Dios al oír sus palabras contra este lugar y contra sus habitantes; porque has rasgado tus vestiduras y has llorado ante Yahvé, también yo he oído, dice Yahvé,'


Abre tú, Señor, mis labios, y cantará mi boca tus alabanzas.


Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.


porque desde la creación del mundo los atributos invisibles de Dios, tanto su eterno poder como su divinidad, se dejan ver a la inteligencia a través de las criaturas. De manera que son inexcusables,


Firme tu trono desde el principio, desde la eternidad eres tú.


Al ángel de la Iglesia de Filadelfia escribe: Esto dice el Santo, el Verdadero, el que tiene la llave de David, que abre y nadie cierra, y cierra y nadie abre.


porque ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo.


¿Quién no te temerá, Señor, y no glorificará tu nombre? Porque tú solo eres santo, y todas las naciones vendrán y se postrarán delante de ti, pues tus fallos se han hecho manifiestos*


Pero Yahvé es verdadero Dios, el Dios vivo y Rey eterno. Si El se aira, tiembla la tierra, y todas las naciones son impotentes ante su cólera.


Igualmente vosotros, los jóvenes, vivid sumisos a los presbíteros, y todos ceñidos de humildad en el trato mutuo, porque Dios resiste a los soberbios, y a los humildes da su gracia.


el único inmortal, que habita una luz inaccesible, a quien ningún hombre vio ni puede ver, al cual el honor y el imperio eterno. Amén.


(1) Pero tú, Belén de Efratá, pequeño entre los clanes de Judá, de ti me saldrá quien señoreará en Israel, cuyos orígenes serán de antiguo, de días de muy remota antigüedad.


y con las otras dos volaban, y los unos y los otros se gritaban y se respondían: Santo, Santo, Santo, Yahvé de los ejércitos! Está la tierra llena de su gloria.


Desde la eternidad fui constituida; desde los orígenes, antes que la tierra fuese.'


Cántico gradual. A ti alzo yo mis ojos, a ti que habitas en los cielos.


Está nuestro Dios en los cielos, y puede hacer cuanto quiere.


Porque tú eres, Yahvé, el Altísimo sobre toda la tierra, inmensamente ensalzado sobre todos los dioses.


Ese sería luego mi consuelo; me alegraría en la amargura, por no haber ocultado los secretos del Santo.'


No hay santo como Yahvé, no hay fuerte como nuestro Dios.


Los cuatro vivientes tenían cada uno de ellos seis alas, y todos en torno y dentro estaban llenos de ojos, y no se daban reposo día y noche, diciendo: Santo, Santo, Santo es el Señor Dios todopoderoso, el que era, el que es y el que viene.


¡cuánto más la sangre de Cristo, que en virtud de un espíritu eterno a sí mismo se ofreció inmaculado a Dios, limpiará nuestra conciencia de las obras muertas, para servir al Dios vivo!


Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la llegada de Tito:


“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ungió para evangelizar a los pobres; me envió a predicar a los cautivos la libertad, a los ciegos la recuperación de la vista; para poner en libertad a los oprimidos,'


Así, pues, habéis de orar vosotros: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre,


(17) Calle toda carne ante Yahvé, que se ha despertado de su santa morada.


Pe Envió la redención a su pueblo, Sade ratificó eternamente su alianza. Qof Su nombre es santo y terrible.


Que alaben tu nombre, grande y temible: es el Santo.


que nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos consolar nosotros a todos los atribulados con el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios.


para que te acuerdes y sientas vergüenza y nunca más, de vergüenza, te atrevas a abrir la boca, cuando te habré perdonado cuanto hiciste, dice el Señor, Yahvé.


le dijo: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y pon por señal una “tau” en la frente de los que se duelen de todas las abominaciones que en. medio de ella se cometen.


pues casi habríamos de perdonarle y consolarle, para que no se vea consumido por excesiva tristeza.


Vosotros negasteis al Santo y al Justo y pedisteis que se os hiciera gracia de un homicida.


El árbol que viste que se había hecho grande y fuerte, y que con su cima tocaba los cielos y que se veía desde toda la tierra,


El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre su trono alto y sublime, y sus haldas henchían el templo.


Pero, en verdad, ¿morará Dios sobre la tierra? Los cielos y los cielos de los cielos no son capaces de contenerte. ¡Cuánto menos esta casa que yo he edificado!


Abraham plantó en Bersebá un tamarindo, e invocó allí el nombre de Yahvé, el Dios eterno,


Yahvé reinará por siempre jamás.


Cuando camino en medio de la angustia, me vivificas, extiendes tu mano contra la ira de mis enemigos, y tu diestra me salva.


Mejor es humillar el corazón con los humildes que partir con los soberbios los despojos.


Excelso es Yahvé, porque mora en la altura y llena a Sión de derecho y de justicia.


Lo que pide el rey es imposible, y no hay nadie que al rey pueda decírselo, a no ser los dioses, que no moran entre los hombres.


Rasgad vuestros corazones, no vuestras vestiduras, y convertios a Yahvé, vuestro Dios, que es clemente y misericordioso, tardo a la ira y rico en benignidad, y se arrepiente en castigar).


¡Oh hombre! bien te ha sido declarado lo que es bueno y lo que de ti pide Yahvé: hacer justicia, amar el bien y caminar en la presencia de tu Dios.


Alégrate sobremanera, hija de Sión, Grita exultante, hija de Jerusalén. He aquí que viene a ti tu Rey, justo y victorioso, humilde, montado en un asno, en un pollino hijo de asna.


En tu misericordia tú acaudillaste al pueblo que redimiste, y por tu poderío lo condujiste a tu santa morada.


Entonces la nube cubrió el tabernáculo de la reunión, y la gloria de Yahvé llenó el habitáculo.


Moisés no pudo ya entrar en el tabernáculo de la reunión, porque estaba encima la nube, y la gloria de Yahvé llenaba el habitáculo.


Pues El humilla la altivez (de los soberbios), pero salva al que baja los ojos.


Qpf. Yahvé está próximo a los contritos de corazón y salva a los de espíritu abatido.


Mi sacrificio, ¡oh Dios! es un espíritu contrito. Un corazón contrito y humillado, ¡oh Dios! no lo desprecias.


Porque he aquí lo que ha dicho Yahvé: Yo miro tranquilo desde mi morada, como calienta sereno un sol brillante, como nube de rocío en el calor de la siega.


Mira desde los cielos y ve desde tu morada santa y gloriosa. ¿Dónde está tu celo y tu fortaleza, la emoción de tus entrañas? ¿y tus misericordias hacia mí se han contenido?


Nun. — Alcemos nuestro corazón y nuestras manos a Dios, que está en los cielos.





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