Referencias Cruzadas

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Isaías 35:5

Biblia Nacar-Colunga

Entonces se abrirán los ojos de los ciegos, se abrirán los oídos de los sordos.

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31 Referencias Cruzadas  

Y los sordos oirán aquel día las palabras del libro, y los ciegos verán sin oscuridad y sin tinieblas.


Yahvé abre los ojos a los ciegos; Yahvé yergue a los encorvados; Yahvé ama a los justos.'


Jesús dijo: Yo he venido al mundo para un juicio, para que los que no ven, vean, y los que ven, se vuelvan ciegos.


El Señor, Yahvé, me ha dado lengua de discípulo para saber sostener con palabras al cansado. Cada mañana despierta mis oídos para que oiga como discípulo;'


Entonces le trajeron un endemoniado ciego y mudo, y le curó, de suerte que el mudo hablaba y veía.


Llegáronse a él ciegos y rengos en el templo y los sanó.


“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ungió para evangelizar a los pobres; me envió a predicar a los cautivos la libertad, a los ciegos la recuperación de la vista; para poner en libertad a los oprimidos,'


Llevaré a los ciegos por un camino ignorado, los conduciré por senderos desconocidos. Ante ellos tornaré en luz las tinieblas, y en llano lo escarpado. Estas cosas haré yo y los dejaré.


Por lo cual dice: “Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te iluminará Cristo.”


Que salga el pueblo ciego, aunque tiene ojos; los sordos, aunque tienen oídos.'


El oído que oye y el ojo que ve, son ambos obra de Yahvé.


Yahvé le respondió: “Y ¿quién ha dado al hombre la boca? Y ¿quién hace al sordo y al mudo, al que ve y al ciego? ¿No soy por ventura yo, Yahvé?


para que les abras los ojos, se conviertan de las tinieblas a la luz y del poder de Satanás a Dios, y reciban la remisión de los pecados y la herencia entre los santificados por la fe en mí.


Algunos de ellos dijeron: ¿No pudo éste, que abrió los ojos al ciego, hacer que no muriese?


No lo habías oído ni lo conocías, ni desde antiguo se había abierto tu oído6. Porque sabía que eres pérfido, y tu nombre es rebelde desde el seno materno.


entonces abre el oído de los hombres y les aterra con apariciones


¿A quién hablaré? ¿A quién amonestaré que me oiga? He aquí que tienen oídos incircuncisos, no pueden oír nada, La palabra de Yahvé es para ellos objeto de escarnio, no gustan de ella.


¡Oíd, sordos; mirad, ciegos, y ved!'


el Señor, Yahvé, me ha abierto los oídos, y yo no me resisto, no me echo atrás.





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