Referencias Cruzadas

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Hechos 3:15

Biblia Nacar-Colunga

Disteis la muerte al autor de la vida, a quien Dios resucitó de entre los muertos, de lo cual nosotros somos testigos.

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29 Referencias Cruzadas  

Pero Dios, rotas las ataduras de la muerte, le resucitó, por cuanto no era posible que fuera dominado por ella,


Díjome: Hecho está. Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin. Al que tenga sed le daré gratis de la fuente de agua de vida.


A este Jesús le resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.


Pues convenía que aquel para quien y por quien son todas las cosas, que se proponía llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por las tribulaciones al autor de la salud de ellos.


Que por eso está escrito: “El primer hombre, Adán, fue hecho alma viviente”; el último Adán, espíritu vivificante.'


Pues así como el Padre tiene la vida en sí mismo, así dio también al Hijo tener vida en sí mismo,


En El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.


Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que escucha diga: Ven. Y el que tenga sed, venga, y el que quiera tome gratis el agua de la vida.


y sabemos que el Hijo de Dios vino y nos dio inteligencia para que conozcamos al que es verdadero, y nosotros estamos en el Verdadero, en su Hijo Jesucristo. El es el verdadero Dios y la vida eterna.


y, perfeccionado, vino a ser para todos los que le obedecen causa de salud eterna,


según el poder que le diste sobre toda carne, para que a todos los que tú le diste, les dé El la vida eterna.


pero el que beba del agua que yo le diere no tendrá jamás sed; que el agua que yo le dé se hará en él una fuente que salte hasta la vida eterna.'


Respondió Jesús y dijo: ¡Si conocieras el don de Dios y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le pedirías a El, y El te daría a tí agua viva!


Y me mostró un río de agua de vida, clara como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.


y yo les doy la vida eterna, y no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.


que El ejerció en Cristo, resucitándole de entre los muertos y sentándole a su diestra en los cielos,


Pues a ése le ha levantado Dios a su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel penitencia y la remisión de los pecados.


a partir del bautismo de Juan, hasta el día en que fue tomado de entre nosotros, uno de ellos sea testigo con nosotros de su resurrección.


Vosotros daréis testimonio de esto.


Indignados de que enseñasen al pueblo y anunciasen cumplida en Jesús la resurrección de los muertos,


puestos los ojos en el autor y perfeccionador de nuestra fe, Jesús; el cual, por el gozo que se le proponía, soportó la cruz, sin hacer caso de la ignominia, y está sentado a la diestra del trono de Dios.'





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