Referencias Cruzadas

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Hechos 3:1

Biblia Nacar-Colunga

Pedro y Juan subían a la hora de la oración, que era la de nona.

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27 Referencias Cruzadas  

Yo, empero, invocaré a Dios, y Yahvé me salvará.


Este, como a la hora de nona, vio claramente en visión a un ángel de Dios, que acercándose a él le decía: Cornelio.


Viendo la libertad de Pedro y Juan, y considerando que eran hombres sin letras y plebeyos, se maravillaban, pues los habían conocido de que estaban con Jesús;'


y toda la muchedumbre del pueblo estaba orando fuera durante la hora de la oblación del incienso.


En esto llegó uno que les comunicó: Los hombres esos que habéis metido en la prisión están en el templo enseñando al pueblo.


Y estaban de continuo en el templo bendiciendo a Dios. Evangelio de San Juan.


Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron cómo había recibido Samaría la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan,


(11) Cuando supo Daniel que había sido firmado el edicto, entróse en su casa, y, abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia la ciudad de Jerusalén, hincábase de rodillas tres veces al día y oraba, confesando a su Dios, como solía hacerlo antes.


Día por día, todos acordes acudían con asiduidad al templo, partían el pan en las casas y tomaban su alimento con alegría y sencillez de corazón,


Dijo entonces a Pedro aquel discípulo a quien amaba Jesús: Es el Señor. Así que oyó Simón Pedro que era el Señor, se puso el sobrevestido, pues estaba desnudo, y se arrojó al mar.


y envió a Pedro y a Juan, diciendo: Id y preparadnos la Pascua para que la cómanos.


Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y angustiarse.


Seis días después tomó Jesús a Pedro, a Santiago y a Juan, su hermano, y los llevó aparte, a un monte alto,


todavía estaba hablando en mi oración, y aquel varón, Gabriel, a quien antes vi en la visión, volando rápidamente, se llegó a mí, como a la hora del sacrificio de la tarde.


Cornelio contestó: Hace cuatro días, a esta hora de nona, orando yo en mi casa, vi a un varón vestido de refulgentes vestiduras,


Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, llegóse el profeta Elías y dijo: “Yahvé, Dios de Abra-ham, de Isaac y de Israel: que se sepa hoy que tú eres Dios de Israel y que yo soy tu siervo, que todo esto hago por mandato tuyo.


uno por la mañana, el otro entre dos luces;'


Santiago, Cefas y Juan, los que eran tenidos como columnas, reconocieron la gracia a mí dada, y nos dieron a mí y a Bernabé la mano en señal de comunión, para que nosotros nos dirigiésemos a los gentiles y ellos a los circuncisos.


Ofreceréis uno de los corderos a la mañana y el otro entre dos luces,


Desde la hora de sexta se extendieron las tinieblas sobre la tierra hasta la hora de nona.


Dos hombres subieron al templo a orar, el uno fariseo, el otro publicano.


Este, viendo a Pedro y a Juan que se disponían a entrar en el templo, extendió la mano pidiendo limosna.


Pedro y Juan, fijando en él los ojos, le dijeron: Míranos.





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