Referencias Cruzadas

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Hechos 23:9

Biblia Nacar-Colunga

En medio de un gran griterío, se levantaron algunos doctores de la secta de los fariseos, que disputaban violentamente, diciendo: No hallamos culpa en este hombre. ¿Y qué, si le habló un espíritu o un ángel?

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23 Referencias Cruzadas  

Caí al suelo y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?


La muchedumbre que allí estaba y oyó, decía que había tronado; otros decían: Le habló un ángel.'


y al retirarse se decían unos a otros: Este hombre no ha hecho nada que merezca la muerte o la prisión.


Pero yo no he hallado en él nada que le haga reo de muerte, y habiendo él apelado al César, he resuelto enviarle a él.


y hallé que era acusado de cuestiones de su Ley, pero que no había cometido delito digno de muerte o prisión;'


Los escribas y fariseos, viendo que comía con pecadores y publícanos, decían a sus discípulos: Pero ¿es que come con publícanos y pecadores?


Cuando los caminos del hombre son gratos a Yahvé, aun a los enemigos se concilia.


¿O queremos provocar la ira del Señor? ¿Somos acaso más fuertes que El?


Esta noche se me ha aparecido un ángel de Dios, cuyo soy y a quien sirvo,


Porque los saduceos niegan la resurrección y la existencia de ángeles y espíritus, mientras que los fariseos profesan lo uno y lo otro.


Si Dios, pues, les había otorgado igual don que a nosotros, que creímos en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para oponerme a Dios?


y cayendo a tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?


pero si viene de Dios, no podréis disolverlo, y quizá algún día os halléis con que habéis hecho la guerra a Dios.” Se dejaron persuadir;'


Por tercera vez les dijo: ¿Qué mal ha hecho? Yo no encuentro en El nada digno de muerte; le corregiré y le soltaré.'


Pilato dijo a los príncipes de los sacerdotes y a la muchedumbre: Ningún delito hallo en este hombre.


Los fariseos y los escribas murmuraban hablando con los discípulos: ¿Por qué coméis y bebéis con publícanos y pecadores?


Cuando hubo acabado de hablar David, dijo Saúl: “¿Eres tú, hijo mío, David? Y, alzando la voz, se puso a llorar y dijo:


El les dijo: “Testigo Yahvé contra vosotros, y lo es también hoy su ungido, de que nada habéis hallado en mis manos.” El pueblo respondió: “Testigo.”


Y dijeron los magistrados y todo el pueblo a los sacerdotes y los profetas: No es reo de muerte este hombre por hablarnos en nombre de Yahvé, nuestro Dios.


Pero acaeció que, yendo mi camino, cerca ya de Damasco, hacia el mediodía, de repente me envolvió una gran luz del cielo.





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