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Jacob contestó: “Ciento treinta son los años de mi peregrinación. Corta y mala ha sido mi vida, y no llega al tiempo de la peregrinación de mis padres.”
Tú corriges al hombre castigando la iniquidad, y consumes, como la polilla, lo que le es más querido. Cierto que todo hombre es un soplo. Seldh.
Vivió Isaac ciento ochenta años,
Dame a conocer, ¡oh Yahvé! mi fin y cuál sea la medida de mis días; que sepa cuan caduco soy.'
El hombre, nacido de mujer, corto de días y harto de inquietudes,
Después de esto, Josué, hijo de Nun, siervo de Yahvé, murió a la edad de ciento diez años.
Tenía, cuando murió, ciento veinte años, y ni se habían debilitado sus ojos ni se había mustiado su vigor.
Tenía Moisés ochenta años, y Aarón ochenta y tres, cuando hablaron al faraón.
No sólo hice con ellos mi alianza de darles la tierra de Canaán, la tierra de sus peregrinaciones, donde habitaron como extranjeros,
Murió José en Egipto a los cientos diez años, y fue embalsamado y puesto en un ataúd en Egipto.
Os ruego, carísimos, que, como peregrinos advenedizos, os abstengáis de los apetitos carnales que combaten contra el alma,
no sabéis cuál será vuestra vida de mañana, pues sois humo, que aparece un momento y al punto se disipa.
Fueron mis cantos tus estatutos en la casa de mi peregrinación.
Soy peregrino en la tierra, no me encubras tus mandamientos.
Vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años, siendo todos los días de su vida ciento cuarenta y siete años.
Vivió Sem después de engendrar a Arfaxad quinientos años, y engendró hijos e hijas.
que no tenemos aquí ciudad permanente, antes buscamos la futura.
Somos ante ti extranjeros y advenedizos, como lo fueron nuestros padres. Son como la sombra nuestros días sobre la tierra, y no dan espera.
Fueron todos los días de Matusalén novecientos sesenta y nueve años, y murió.
Así estamos siempre confiados, persuadidos de que mientras moramos en este cuerpo, estamos ausentes del Señor,
y éste le preguntó: “¿Cuántos años tienes?”
Oye, ¡oh Yahvé! mi plegaria; da oídos a mis clamores; no seas insensible a mis lágrimas.'