la joven a quien yo dijere: “Inclina tu cántaro, te ruego, para que yo beba,” y ella me respondiere: “Bebe tú y daré también de beber a tus camellos,” sea la que destinas a tu siervo Isaac, y conozca yo así que te muestras propicio a mi señor.”
hagas que, mientras yo me quedo junto a la fuente, la joven que salga a buscar agua y a quien diga yo: “Dame de beber, te ruego, un poco de agua de tu cántaro,”
No había yo acabado de decir esto en mi corazón, cuando salía Rebeca con su cántaro al hombro, bajó a la fuente y sacó agua. Yo le dije: “Dame de beber, te lo ruego.”