Referencias Cruzadas

- Anuncios -




Filipenses 1:23

Biblia Nacar-Colunga

Por ambas partes me siento apretado; pues de un lado deseo morir para estar con Cristo, que es mucho mejor;'

Ver Capítulo Copiar

24 Referencias Cruzadas  

pero confiamos y quisiéramos más partir del cuerpo y estar presentes al Señor.


Yo en justicia contemplaré tu faz, y me saciaré, al despertar, de tu imagen.


Oí una voz del cielo que decía: Escribe: Bienaventurados los que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, para que descansen de sus trabajos, pues sus obras los siguen.


y mientras le apedreaban, Esteban oraba, diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu.


El le dijo: En verdad te digo, hoy serás conmigo en el paraíso.


Cuanto a mí, a punto estoy de derramarme en libación, siendo ya inminente el tiempo de mi partida.


Padre, lo que tú me has dado, quiero que donde esté Yo estén ellos también conmigo, para que vean mi gloria, que tú me has dado, porque me amaste antes de la creación del mundo.


Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor; si alguno me sirve, mi Padre le honrará.'


Como rebaño son echados al “seol,” la muerte los pastorea, los justos los dominan. A la mañana, su figura se desvanece en el “seol,” lejos de su morada.


después nosotros, los vivos, los que quedamos, junto con ellos, seremos arrebatados en las nubes, al encuentro del Señor en los aires,


Cuando Yo me haya ido y os haya preparado el lugar, de nuevo volveré y os tomare conmigo, para que donde Yo estoy estéis también vosotros.


Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me siento constreñido hasta que se cumpla!


Por esto, incesantemente damos gracias a Dios de que al recibir la palabra de Dios que de nosotros oísteis, la acogisteis no como palabra de hombre, sino como palabra de Dios, cual en verdad es, y que obra eficazmente en vosotros, que creéis.


Antes de la fiesta de la Pascua, viendo Jesús que llegaba su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos, que estaban en el mundo, al fin extremadamente los amó.


El hombre de quien habían salido los demonios le suplicaba quedarse con El, pero El le despidió diciendo:


Bien sabéis, hermanos, que nuestra llegada a vosotros no fue vana;'


no estáis al estrecho en nosotros, lo estáis en vuestras entrañas;'


David respondió a Gad: “Estoy en una cruel angustia. Caigamos en las manos de Yahvé, cuya misericordia es grande; pero que no caiga yo en las manos de los hombres.”


por otro, quisiera permanecer en la carne, que es más necesario para vosotros.





Síguenos en:

Anuncios


Anuncios