Referencias Cruzadas

- Anuncios -




Éxodo 34:9

Biblia Nacar-Colunga

dijo: “Señor, si he hallado gracia a tus ojos, dígnate, Señor, marchar en medio de nosotros, porque este pueblo es de dura cerviz; perdona nuestras iniquidades y nuestros pecados y tómalos por heredad tuya.”

Ver Capítulo Copiar

23 Referencias Cruzadas  

Venturoso el pueblo cuyo Dios es Yahvé, el pueblo que El se eligió por heredad.


Pues no abandona Yahvé a su pueblo, no desampara su heredad,


Pues la porción propia de Yahvé es su pueblo, su lote hereditario es Jacob.


Porque eligió para sí Yahvé a Jacob, a Israel por posesión suya.


¡Salva a tu pueblo y bendice tu heredad, sé su pastor y levántalos por siempre!


No es ésta la herencia de Jacob, pues El es el Hacedor de todo, e Israel es su tribu hereditaria; su nombre es Yahvé de los ejércitos.'


Yahvé dijo a Moisés: “Ya veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz.


(16) Yahvé poseerá a Judá, su heredad, en la tierra santa, y será Jerusalén su elegida.


Entregó su pueblo a la espada y se enfureció contra su heredad.


Ahora, si oís mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad entre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra,'


enseñándoles a observar todo cuanto yo os he mandado. Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del siglo.


Porque sabía que eres duro y es tu cerviz una barra de hierro, que tienes una frente de bronce.


Lámed. Por amor de tu nombre, oh Yahvé! perdona mis ofensas, por grandes que sean.


perdona, pues, la iniquidad de este pueblo según tu gran misericordia, como desde Egipto hasta aquí lo has perdonado.”


que mantiene su gracia por mil generaciones, y perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, pero no los deja impunes, y castiga la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación.”


Pero a vosotros os tomó Yahvé y os sacó del horno de hierro de Egipto para que fuerais el pueblo de su heredad, como lo sois hoy.


Luego me postré en la presencia de Yahvé, como la primera vez, durante cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan y sin beber agua, por todos los pecados que vosotros habíais cometido, haciendo lo malo a los ojos de Yahvé, irritándole.


y le rogué, diciendo: “¡Señor, Yahvé!, no destruyas a tu pueblo, a tu heredad, redimida por tu grandeza, sacándolo de Egipto con tu mano poderosa.


Son tu pueblo, tu heredad, que con tu gran poder y brazo tendido has sacado fuera.”


¿Qué Dios hay como tú, que perdonas la maldad y pasas por alto el pecado del resto de tu heredad? No persiste por siempre en su enojo, porque gusta de la piedad.


Moisés dijo a Yahvé: “Tú me dices: Haz subir a este pueblo, pero no me das a saber a quién mandarás conmigo, a pesar de que me has dicho: Te conozco por tu nombre y has hallado gracia a mis ojos.





Síguenos en:

Anuncios


Anuncios