Referencias Cruzadas

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Ester 6:6

Biblia Nacar-Colunga

Entró Aman, y el rey le dijo: “¿Qué ha de hacerse con aquel a quien el rey quiere honrar?” Aman se dijo a sí mismo: “¿A quién otro ha de querer honrar el rey?”

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19 Referencias Cruzadas  

El orgullo de tu corazón te ha engañado. Quien habita en las cavernas de las rocas y cuya morada son las alturas, se dice a sí mismo: ¿Quién me hará bajar a tierra ?


La soberbia es heraldo de la ruina, y la altivez de corazón, de la caída.


Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre, que le envió.


mientras una voz del cielo decía: “Este es mi Hijo el amado, en quien tengo mis complacencias.”


y me gozaré en ellos al hacerles bien, y los plantaré firmemente en esta tierra con todo mi corazón y toda mi alma.


He aquí a mi Siervo, a quien sostengo yo; mi elegido, en quien se complace mi alma. He puesto mi espíritu sobre él; él dará el derecho a las naciones.'


Antes de la caída se exalta el corazón del hombre, y a la gloria precede la humillación.


Porque ese desvío llevará a los simples a la muerte, y la prosperidad de los necios los perderá.


Sean cubiertos de vergüenza y confusión los que se muestran arrogantes contra mí.


Cogió Aman el vestido, vistió a Mardoqueo y le paseó a caballo por la plaza de la ciudad gritando delante de él: “Así se hace con el hombre a quien el rey quiere honrar.”


y dar el vestido, el caballo y la corona a uno de los más nobles príncipes del rey, para que vistan a aquel a quien el rey quiere honrar, y, llevándole en el caballo por la plaza de la ciudad, vayan pregonando ante él: Así se hace con el hombre a quien el rey quiere honrar.”


Y contestó: “Para honrar a quien el rey quiere honrar,


y Aman les habló de la grandeza de sus riquezas, del número de sus hijos, de todo cuanto había hecho el rey para engrandecerle dándole el primer lugar, por encima de los jefes y los servidores del rey.


Hay quien mira con altanería y cuyos párpados son altivos.


Los servidores le respondieron: “Ahí está Aman en el atrio.” Y dijo el rey: “Que entre.”


a los cuales dijo: “¿Qué debe hacerse, según la ley, a la reina Vasti por no haber hecho lo que el rey le había intimado por medio de los eunucos?”


y, llegando el que al uno y al otro os invitó, te diga: “Cede a éste tu puesto,” y entonces, con vergüenza, vayas a ocupar el último lugar.





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